Mostrando entradas con la etiqueta Larrau. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Larrau. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de agosto de 2026

Transpirenaica - Etapa 6 - Marie Blanque, Ichere, Labays, Piedra de San Martín, Laza y Larrau

Tocaba hoy la 6.ª etapa, para mí la verdadera etapa reina de la Transpirenaica, que transcurría casi en su totalidad por el Pirineo navarro, con los puertos de Marie-Blanque, Ichère, Labays, Piedra de San Martín, Laza y Larrau. Casi nada, para un total cercano a los 4.000 metros de desnivel. Una auténtica burrada.

Además, muchas de las carreteras por las que íbamos a pasar discurrían por lugares muy aislados y solitarios, ideales para la práctica del ciclismo de carretera, aunque también nos encontramos alguna emboscada digna de mención.

Aquella mañana nos levantamos en la estación de esquí de Gourette con una densa niebla y bastante frío, algo que a mí me puso muy contento, ya que en esas condiciones es cuando mejor suelo rendir, sea cual sea el terreno. Quizá sea porque me he acostumbrado demasiado al tiempo que suele hacer en las carreras de ciclocross que llevo tantos años practicando.

Este hecho nos obligó a hacer el descenso hasta Laruns algo más abrigados. En mi caso, con el chubasquero y los manguitos fue más que suficiente. Hacía fresco, pero tampoco tanto como en el viaje a Suiza de 2025, donde sí que tuvimos que abrigarnos de verdad en algunos descensos.

Una vez completado el descenso hasta Laruns, la temperatura subió ligeramente, situándose en torno a los 18-20 grados, y el día seguía completamente nublado, por lo que las condiciones para afrontar la etapa eran simplemente ideales.

Tras ese descenso llegaba el primer coloso del día: el Col de Marie-Blanque. Si bien es cierto que la marcha cicloturista más famosa de nuestro país, la Quebrantahuesos, marcha que he hecho un par de veces, aunque si que es cierto, que de eso hace ya más de 20 años, lo sube por la otra vertiente, la realmente dura, esta tampoco desmerece. No alcanza los porcentajes del otro lado, pero sigue siendo una subida muy seria.

Además, al ser sábado, se notaba que había muchos más ciclistas por la carretera, probablemente la mayoría de la zona. En plena subida, cuando íbamos todos mezclados, cada uno a su ritmo, apareció una señora de unos 75 u 80 años que nos adelantó a todos con su bicicleta eléctrica (perdón, con su ciclomotor con forma de bici), y además lo hizo con una sonrisa entre burlona y divertida.

Este puerto tiene además un largo falso llano aproximadamente a mitad de subida, donde la Quebrantahuesos suele instalar uno de sus avituallamientos. Después llegan unos dos kilómetros finales de ascensión, para dar paso a otro falso llano de otros dos kilómetros, donde prácticamente iba sin dar pedales, llegando a la cima muy cerca de los compañeros que iban por delante.

Después de la foto de rigor, y como seguía nublado, no tenía demasiadas ganas ni de comer ni de beber, así que me lancé hacia abajo detrás de ellos. Uno a uno fui adelantándolos durante el descenso hasta llegar con tanta ventaja al valle que decidí tirar por el tramo llano de transición hasta el siguiente puerto y comenzar en solitario el Col de Ichère.

Este puerto no es gran cosa, pero es de esos cortitos y matones. Me dieron alcance prácticamente en la cima. Además, a partir de este momento la vegetación cambió por completo. Si durante los dos días anteriores predominaban las praderas y las zonas rocosas, ahora entrábamos de lleno en la Selva de Irati: un bosque inmenso y precioso por el que apenas se colaba un rayo de sol. Seguíamos disfrutando de una temperatura magnífica y, de vez en cuando, incluso caía alguna gota.

Una vez coronado el Col de Ichère, me lancé de nuevo hacia abajo camino del puerto de Labays. Toda la transición entre ambos puertos es simplemente espectacular: carretera estrecha entre árboles, paralela al río, todo verde... Un lugar absolutamente recomendable.

Eso sí, el tramo favorable duró poco. Enseguida llegó el desvío hacia la Piedra de San Martín por el Col de Labays, una de las varias vertientes que tiene este puerto y que yo no conocía. Y tengo que decir que me sorprendió muchísimo. 



Es realmente duro. Aquí los porcentajes de dos cifras no aparecen de forma puntual: se mantienen durante varios kilómetros. Personalmente me tocó ponerme en "modo penitencia" y, a base de riñón y chepazos, conseguí superarlo. Cerca de 17 kilómetros para salvar casi 1.200 metros de desnivel. Una emboscada en toda regla.

Como era de esperar, volví a acordarme de mi desarrollo. El 36x30 volvía a demostrar que se quedaba claramente corto para afrontar semejantes pendientes.

Una vez coronado Labays, enlazábamos con la auténtica subida a la Piedra de San Martín, una carretera que conocía perfectamente de mi escapada por la zona unos años atrás. Desde ese cruce aún quedaban cerca de ocho kilómetros hasta la cima y se me hicieron eternos. El esfuerzo de Labays me había dejado muy tocado.

Y eso que seguía nublado, porque con sol este terreno es una auténtica tortura. Doy buena fe de ello, porque precisamente por esta zona viví el peor día de mi vida encima de una bicicleta cuando hice por mi cuenta el recorrido de la Iraty Xtrem.

Una vez en la cima tocaba avituallamiento y después un descenso espectacular de casi 35 kilómetros hasta Isaba. Lo disfruté muchísimo. Llegué completamente solo al fondo del valle, con tanta ventaja que el desfiladero que conduce hacia Ochagavía para afrontar el Portillo de Laza lo hice íntegramente en solitario.

En ese desfiladero soplaba además un viento de cara bastante serio que iba desgastando poco a poco, mientras la temperatura comenzaba a subir porque las nubes iban desapareciendo. Mala noticia pensando en Larrau.

Ya en el Portillo de Laza tuve noticias de que, de los ocho que habíamos salido, solo cinco seguíamos sobre la bicicleta. Los tres colombianos, por unas razones u otras, habían tenido que subirse a las furgonetas. Simplemente no era su día.

Así que durante todo el trayecto que quedaba hasta meta fui completamente solo y cerrando el grupo. Tampoco me importó demasiado. Es más, casi lo agradecí para poder ir tranquilo, a mi ritmo, con mis pensamientos y mi sufrimiento. En peores plazas hemos toreado.

Una vez coronado el Portillo de Laza, tocaba descender hasta el cruce de Larrau. Allí ya el calor empezaba a hacerse notar. Desde ese punto quedaban unos diez kilómetros hasta la cima. Es cierto que, aunque Larrau es un auténtico monstruo, su vertiente realmente dura es la francesa, que para mí está entre los dos puertos más duros de todo el Pirineo. El otro es Errozate-Arthaburu, que también he subido, aunque esa historia queda para la crónica de la etapa 7.

Por esta vertiente, los diez kilómetros finales podrían compararse, en cuanto a porcentajes, con la parte central del puerto de La Morcuera, aunque con una diferencia importante: aquí toda la subida era completamente a pleno sol.

Yo iba bastante bien tanto de ánimo como de fuerzas, así que no tenía ninguna duda de que terminaría coronando el puerto y completando una etapa de cerca de 3.800 metros de desnivel. Aunque aún quedaba por vivir la anécdota del día.

Larrau, especialmente a las cuatro de la tarde, es un puerto tremendamente solitario. Apenas me crucé con un par de coches durante toda la subida.

El caso es que, a unos cuatro kilómetros de la cima, en una curva de herradura, había una furgoneta aparcada bajo la sombra de unos árboles. Allí estaban dos matrimonios franceses de cierta edad, con su mesa y sus cuatro sillas, comiendo tranquilamente al fresco. En cuanto me vieron, empezaron a animarme.

Cuando llegué a su altura les di las gracias y les deseé buen provecho, en francés, claro. Inmediatamente me ofrecieron agua y algo de comida, así que ni me lo pensé. Paré unos minutos con ellos. Me dieron agua, jamón, queso y un poco de pan, mientras manteníamos una conversación en una mezcla de español y francés sobre de dónde venía y hacia dónde iba.

Eran encantadores. Estoy seguro de que, si me hubiera quedado un rato más, habrían sacado una quinta silla para que me uniera a la sobremesa. Pero no era cuestión. Después de agradecerles enormemente el detalle, tocaba volver a subirse a la bici y rematar el puerto. Porque, como se parara el motor... malo. Y, por suerte, la cima ya estaba prácticamente al alcance.

Finalmente apareció el túnel de Larrau. Una vez atravesado, el puerto estaba terminado y, con él, prácticamente la etapa. Solo quedaba dejarse caer hasta el pueblo de Larrau.

Durante toda la bajada no podía dejar de acordarme de las dos veces que había subido ese puerto en sentido contrario. Los recuerdos iban apareciendo en cada curva. Eso sí, con muchísimo cuidado, porque el asfalto, especialmente en los últimos kilómetros, no es que esté mal: está destrozado. Como no lo arreglen pronto, solo se podrá pasar por allí con una bicicleta de gravel.

Al llegar al hotel, completamente machacado, todavía me esperaba la sorpresa final: allí también estaban los "Martineitors". Hay que joderse...

Después de una ducha reparadora y de un pequeño paseo, tocó disfrutar de una cena en el hotel, muy buena, por cierto, y dormir de un tirón. Ya solo quedaba afrontar la última etapa.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Irati Extrem : Derrotado por Larrau


Tal y como comente en un post anterior, este verano intente dedicarme a hacer recorridos de algunas marchas cicloturistas que poblan el calendario nacional, especialmente me motivaba el hacer el recorrido de la Iratí Extrem, ya que me han hablado maravillas de esta marcha, tanto como su concepto de marcha, como recorrido y dureza. Pero no adelantemos acontecimientos, que creo que esta va a ser una crónica larga.

El pasado 4 de Agosto, yo muy voluntarioso salí de Teruel bien temprano para estar en la localidad Navarra de Ochagavia poco antes de las 9 de la mañana, para poco después comenzar uno de los días mas duros de mi vida encima de una bici sin lugar a dudas. Por delante, 128 Kms de recorrido, aunque realmente son 108 Kms, dado que desde la cima de Larrau hasta de nuevo la localidad de Ochagavia, son 20 Kms de bajada donde no es necesario dar ni una sola pedalada, simplemente, dejarse caer.

Así que por delante, 108 Kms y 8 puertos de montaña, todos desconocidos por nombre y recorrido, menos uno, Larrau. El cual, aunque nunca había subido, sí que es verdad que había oído hablar mucho de este puerto, y según muchos, el puerto más duro de todo el Pirineo………había que ir a conquistarlo.





Con este panorama, y con los perfiles de todos los puertos en la mano, la verdad, optimista de mi, calculaba en hacer los 108 Kms a una velocidad media de unos 20 Kms/h, es decir, unas 5 horas 30 minutos mas o menos. No estaba mal, pero nada mas lejos de la realidad.



Salí de Ochagabia bien decidido a conquistar esta marcha, que por cierto, discurre por una parajes espectaculares y que además, por filosofía de marcha me parece perfecta, creo que es la solución para muchas marchas que se han convertido en carreras encubiertas (Quebrantahuesos por ejemplo).

En esta marcha, el recorrido es libre, es decir, puedes ir a la velocidad que quieras pero sin tiempo de cronometraje, no hay clasificación ni nada por el estilo. Solo hay, para el que quiera además, una crono para el puerto de larrau, es decir, si quieres que te cronometren tu tiempo de subida, pasas por la cinta para que te cante el chip, y si no, pues nada, a otra cosa. Esta filosofía de marcha me parece genial.

Bueno, como iba diciendo, me puse en marcha, y cuando apenas llevaba 2 kms, se llega a Escaroz, giro a la derecha y hale, primera dificultad del día. Me pillo un poco frío pero no se subió mal el Puerto de Jaurrieta, algo mas de 4 kms. Después, un sube-baja continuo con dos puertos mas, Erremendia y Abaurreagaina. Casi nada, 3 puertos seguidos en apenas 20 kms, empieza bien la cosa.







Después, hay un tramo de transición, de bajada y algo de llano, para afrontar “El Muro”, la subida de la fabrica de armas de Orbaiceta. Pues nada, el muro de casi 1 kms con rampas de mas del 14-15%, pues nada, para arriba. A mi personalmente, este muro, a la marcha creo que no aporta nada de nada, pero había que hacerse el recorrido completo.



Después, de este muro, tocaba la subida a Organbide, que te deja en la cima de la “Source de Neve”, desde aquí, las vistas son espectaculares y desde este punto, empezó mi calvario particular, aunque yo todavía no lo sabia.





Decir, que el descenso de este puerto, es muy peligroso, por asfalto, curvas y por el cansancio que acumulas en los brazos, eso si, si la bajada la tienes que subir…….es tremenda.

Al poco de llegar abajo, giro de casi 180 grados , siguiendo las pintadas de las indicaciones de la organización de la Iratí, que aun se veian perfectamente, comienzo el puerto de Errozate. Este puerto a mi personalmente simplemente me destrozó.



Lo empecé con ganas, con tiento pero con ganas, además, en ese momento, empezaba a ser consciente que aun me quedaba mucha tela que cortar, llevaba apenas 52 kms y la cosa empezaba a ponerse chunga, el agua me empezaba a escasear, y el amigo Lorenzo, pegaba que no veas.

La subida se me hizo eterna, fueron 13 kms, pero a mi me parecieron 20 Kms, de hecho, tarde casi una hora y media en subirlo de los porcentajes que tenia. También, reconozco que cometí el error de subestimar a este puerto, ya que no recordaba bien el perfil ni los porcentajes de este puerto. Y claro, el sorpresón fue tremendo.

En resumidas cuentas, este puerto me pareció durísimo, de los mas duros que he subido y sin lugar a dudas al mismo nivel que todo un Tourmalet. El caso es que al llegar arriba, llevaba casi 4 horas y 65 Kms, es decir, me quedaban aun 40 kms y 3 puertos, la piel se me puse de carne de gallina, pero bueno, ya solo quedaba tirar para delante, el punto de no retorno hace mucho que lo dejamos para atrás, amén del cruce con el desvío que ponía “Recorrido Iratí B”, si lo llego a saber……..

El caso que comencé la bajada, la peligrosísima bajada, que gracias que aun se veian las indicaciones de la Iratí, me sirvió para ir tranquilo y pensando donde podría conseguir agua.

Una vez terminado el descenso se transitaba por una especie de valle entre grandes picos, y si hay algún sitio perdido en el Pirineos, sin lugar a dudas es ese. Yo iba un poco asustado, el móvil no tenia cobertura, estaba mas solo que la una, sin agua y acumulando horas. Esto se estaba convirtiendo en toda una odisea.

El caso es que abajo, se transitaba paralelo a un riachuelo un rato, así que pensé que agua mas pura que esa, entre montañas, no podía haber. Así que paradita para llenar los bidones, si unos días después me entraba el “canguelo”, pues mala suerte, en cuestiones de supervivencia, ese era el mal menor, y había que salir de allí cuanto antes.



Así que me pare a por agua, pero no quedó ahí la cosa. Tuve la feliz idea, de quitarme el maillot (con el móvil, la documentación y demás enseres) para que me diera un poco el aire mientras cogia agua y menos mal que lo hice ya que acercarse a un riachuelo con las calas tiene el peligro de que resbales y caigas en el riachuelo de lleno, como así ocurrió. Por que vaya chapuzón me di y un buen susto.



Total, que me di un buen chapuzón pero al menos conseguí agua y beber algo. Llegados a ese punto, lo que tardara o dejara de tardar, la verdad es que me importaba un pimiento, ya deje de tener previsiones horarias, la idea era terminar cuanto antes.

Así que volví de nuevo a la montura y hale, comienzo del 6º puerto del día, sin grandes porcentajes la verdad, pero las horas, la dureza y los kilómetros empezaban a pesar en las piernas. Después de pasar el Puerto de Surzai Lepoa, tocaba una bajadita, donde empezaba de nuevo a haber civilización y por tanto, de nuevo, con cobertura en el móvil, lo que daba un puntito de tranquilidad, por que lo que si me quedo muy claro, es que esta marcha, no hay que hacerla solo. Este recorrido, solo, es una temeridad por lo que pueda pasar.



El caso, es que llegue al Chalet de Pedro, donde había mucha gente, incluido unos cuantos sitios para tomar algo, en este punto ya estaba sin comida y me quedaba el puerto de Iratí y el de Larrau.

Decir, que la marcha sube el puerto de Iratí por el lado fácil, por donde se baja es un puerto tremendo, el caso, es que poco a poco, fui subiendo los 6 Kms de subida del Puerto de Iratí, para llegar a la estación de Ski del mismo nombre, y hacerme caso, si llegáis arriba parar a tomar algo, cosa que yo no hice y ese fue mi error, ya que pensaba que en el pueblo de Larrau algo podría encontrar. Si ya lo decía el refrán, “mas vale pájaro en mano que……….”

La bajada del puerto de Iratí, al igual que las dos ultimas, eran complicadas, pero con cuidado se baja sin problemas. El caso es que al llegar abajo, se empieza el puerto de Larrau, y yo no lo sabia, mas que nada por que estaba con el convencimiento que el puerto comenzaba en el pueblo y no antes, así que los 2 kms que había hasta el pueblo se me hicieron eternos.

El cuerpo ya me empezaba a pedir comida y agua con urgencia, estaba deseoso de llegar al pueblo de Larrau, y costase lo que costase, tenia que comer, afrontar el ultimo puerto en esas condiciones era una temeridad.



Llegue al pueblo de Larrau, y por mas vueltas que di, estaba todo cerrado, normal, no había visto la hora y eran casi las 4 de la tarde. Listo de mi, que podía haber parado en el Col de Iratí, que estaba todo abierto, gracias que en un hotel, donde me dijeron que la cocina estaba cerrada, me llenaron los dos bidones pero nada mas.

El caso, que eran las cuatro de la tarde, y me quedaban 12 Kms., el Puerto de Larrau. Así que me dije que hale, para arriba con mucha cabeza, que no me dejara llevar por la desesperación y el cansancio. Así que poco a poco, empecé a subir el puerto.

Gracias a mi desconocimiento de este puerto, no tenia ni idea de porcentajes ni nada por estilo, sabia que era duro, pero en todos los puertos hay tramos mas suaves que te permiten descansar, pues bien, eso se cumple en todos menos en este, ya que tienes 8 Kms continuos entre el 8-10% de desnivel, sin descansos, sin sombras. Si le sumas que el tío del mazo esta ya subido a la chepa de uno dispuesto a pegarte un arreon en cualquier momento…………..

El resultado es que pasados 6 Kms, dije que basta de sufrir, que necesitaba un paron, así que pie a tierra, me busque una sombra y ahí me tumbe cerca de 20 minutos, exhausto, empapado de sudor y pensando que aun me quedaban otros 6 kms…………mas.



Después de esta primera parada, volví a montar y con mis ya de por si mermadas fuerzas, decidido a subir hasta arriba de un tirón, pero nada, el tío del mazo ya estaba haciendo de las suyas, cuando conseguí coronar la primera parte del puerto, donde la vegetación desaparecía por completo, y comenzaba un kilómetro casi llano antes de afrontar los últimos 3 kms, decidí que era momento de hacer otra parada técnica. 2 Kms después de la primera.



Y allí estaba yo, tumbado en una pradera cerca del arcen, la bici tirada por un lado, yo solo con el cullote buscando algo de aire fresco, mirando al cielo en busca de alguna nube que tapara el sol un rato, tratando de cerrar un rato los ojos para descansar y a la vez, mirando de reojo, los 3 últimos kms con sus serpenteante y amenazante trazado.

Me quedaban apenas 4 kms, pero si ya de por si, estaba sufriendo, aun vendría lo peor. Después de un buen rato, en el que unos cuantos coches pasaron y los ocupantes me miraban con cara de circunstancias, me decidí a atacar esos kilómetros.

Pero en ese kilómetro de casi llano, incluso bajada, no podía mas, después de 500 metros, me volví a bajar, no me quedaba agua y el calor apretaba, el tío del mazo estaba haciendo muy bien su trabajo, me estaba destrozando, nunca me había pasado algo así.

Llegados a este punto, tenia varias opciones, la primera era sentarme y recuperar. La segunda era empezar a andar para arriba. Esta segunda me pareció la menos mala, pero es que además de ir subiendo descalzo por Larrau, con el maillot abierto, sin agua y con una cara un tanto pálida, cuando veía que un coche se acercaba, me ponía a hacer auto-stop por si alguna alma caritativa me podía ahorrar el esfuerzo y la vergüenza de subir andando los 3 últimos kms de Larrau.

Aunque algún coche paro, para ofrecerme agua, cosa que agradezco por que me dio la vida, por lo demás , no pudo ser, me los subí andando, jamás había hecho tal cosa. Cuando llegue arriba, la explanada de la cima, estaba llena de turistas, algunos de los cuales me miraron, hicieron algún que otro comentario que me dolió y alguna que otra foto.

Os aseguro que desde arriba, mire por donde había subido y me dio vergüenza, me sentí derrotado. Estaba agotado, sin un gramo de fuerza. Aun me quedaban 20 kms hasta Ochagabia y esperaba que no hubiera ningún repecho traicionero en la bajada, por que no seria capaz de subirlo, pero afortunadamente no tuve que dar ni una sola pedalada mas.



Al llegar al coche, empecé a tener un poco de mareo, sería por que estaba un tanto deshidratado, el caso que es que me obligue a comer una pera de agua que tenia por allí, para calmar un poco la sed. Después de recoger los pertrechos y la bici, comencé el camino de regreso, pero a los 5 minutos, pare en un gasolinera y fue abrir la puerta del coche, empezar a vomitar liquido estomacal.



Jamás pensé que pese a no tener nada en el estomago pudiera salir tanto liquido de uno, el bajón de tensión fue tremendo, tanto que la chica responsable de la gasolinera, se acerco a mi con una botella de agua y un par de chocolatinas, para subir la tensión y recuperar un poco. Y la verdad, me sentó muy bien, al menos para poder conducir media hora mas y darme cuenta, que necesitaba descansar.

Así que dicho y hecho, en la primera área de descanso, paré, deje el coche encendido con aire acondicionado puesto y me eche un sueño de cerca de una hora que me sentó a las mil maravillas.Al poco estaba en un restaurante comiéndome 2 bocadillos de lomo que madre mía, que manjar es eso.

En fin, toda una aventura, después de ese día, estuve casi 3 días sin poder tocar la bici de lo agotado física y mentalmente que me encontraba, es sin duda, el día que mas he sufrido en una bici, y lo que jamás he hecho ha sido subir un puerto andando. Los he subido mas o menos deprisa, pero andando jamás.

El puerto de Larrau me ha derrotado, de hecho, yo no lo considero conquistado, me ha quedado una cuenta pendiente para el año que viene, y esta vez, las cosas serán muy distintas, por preparación, compañía y todo.

En resumen, creo que la marcha mas dura que he hecho en mi vida ha sido La Marmotte sin lugar a dudas, pero el recorrido de esta marcha, en cuanto a dureza, esta muy pero que muy cerca, para afrontar este recorrido hay que estar preparado, el puerto de Errozate es durísimo pero el de Larrau como colofón final te puede destrozar como me ha pasado a mi.

Así que solo me queda decir : volveré.

Hasta la próxima.