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lunes, 18 de agosto de 2025

Tour de Suiza - Dia 6 - Grosse Scheidegg y Mannlinchen

Y llegamos al final............por este año

Meiringen, ciudad donde estuve dos noches y ciudad desde donde partía la última etapa con dos puertos en el menú: Grosse Scheidegg y Mannlinchen.

La etapa del dia

Pero Meiringen es mucho más, cuentan ellos mismos, que en esta ciudad es donde se creó el merengue (y no me refiero a los madridistas) sino a ese postre que todos conocemos, de hecho, si te das un paseo por la ciudad, hay bastantes tiendas donde puedes encontrar este delicioso dulce de muchas formas. Nosotros en las dos cenas que tuvimos en el hotel, el postre era "merengue con algo", y estaba realmente delicioso.

Pero Meiringen es mucho más, dado que un tal Sir Arthur Conan Doyle, creador del personaje de Sherlock Holmes, el Doctor Watson y su némesis el profesor Moriarty, ambientó su última novela "El Problema Final" en esta población y en sus cataratas de Reichenbach, por lo que en esta ciudad podemos encontrar:

  • La Plaza Sir Arthur Conan Doyle
  • La Plaza de Sherlock Holmes
  • La estatua de Sherlock Holmes
  • El Museo de Sherlock Holmes
  • El Hotel Sherlock Holmes
  • El Bar Sherlock Holmes
  • Y el tren cremallera que te lleva a las cataratas de Reichenbach, donde se desarrolla "El Problema Final"
Hotel de Sherlock Holmes

El coche de Sherlock Holmes

La etapa como he indicado contaba con dos puertos, el Grosse Scheidegg y el Mannlinchen.

Del primer puerto no tenía dudas, había que subirlo si o si, porque las personas que conozco y todo lo que he leído al respecto, indicaban que era sin duda el puerto más bonito que uno podía subir en Suiza. Por paisaje, por carretera, por entorno...........por todo. Ojo y es un puerto de 16 kms a 8% de media. 

Pero del puerto de Mannlinchen, la cosa ya cambia y cuando uno vez que la pendiente media durante 14 kms es del 10%, había que pensarlo. Y eso hice, darle vueltas para ver si este puerto lo subía y finalmente decidí NO subirlo, por muchos motivos:

Por tanto, la decisión estaba tomada: solo subiría el primer puerto, me daría la vuelta para volver a Meiringen y tendría unas cuantas horas para hacer turismo, para ir a visitar el pueblo a fondo y todo lo relacionado con Sherlock Holmes, que era un reclamo bastante jugoso.

La estatua de Sherlock Holmes en la Plaza de Sherlock Holmes

Y, además, había otro factor que no sabía y me di cuenta este mismo día, el 1 de agosto, es la fiesta nacional de Suiza, por lo que toda la localidad estaba engalanada para la ocasión y había gente por todas partes. Algo increíble, los suizos.......¡¡de fiesta!!, pero vamos, su fiesta es estar en la plaza del pueblo tomando una cerveza sentados y charlando, nada de verbena, baile o charanga como en España.

Fiesta nacional de Suiza, el 1 de Agosto. Ya he vivido tambien el 4 de Julio en EEUU y el 14 de Julio en Francia.

Asi que a las 8.30 de la mañana, junto con el resto del grupo comenzamos la salida de la última etapa y en mi caso solo el primer puerto, el resto harían la etapa completa.

Este puerto del Grosse Scheidegg está considerada la carretera más bonita de Suiza, con 16 kms al 8% y un desnivel acumulado de cerca de 1.500 metros de desnivel y no ha decepcionado en absoluto.

La etapa comenzaba con apenas 1 km de llano y hale, para arriba 18 kms. Los primeros 2 kms, los que bajamos el día anterior del "repechito" de regalo y luego, giro a la derecha y 16 kms de puerto.

Este puerto, tiene 2 tramos bien diferenciados. Un primer tramo de 8 kms con buenas pendientes, en su mayoría entre bosques, praderas, cascadas y curvas muy abiertas, para pasar a un segundo tramo, desde el cual, ya los coches no pueden pasar, y a partir de ahi sus rampas son de consideración. Además, la carretera es muy estrecha y serpenteante, que tiene el ancho justo para coche o un autobús y esto lo complica un poco.

Ademas existe un servicio de autobús y estos, tiene absoluta prioridad tanto bajando como subiendo, y cuando llegan a un tramo de poca visibilidad, llevan una bocina con un volumen tremendo, y no es un simple bocinazo, es como la música de las verbenas de pueblo y se oye desde mucha distancia. Esto lo hacen para que todos los coches (hasta el primer tramo) se aparten o incluso que los que subimos en bici, nos echemos a un lado. Muy curioso y pintoresco.

Servicio de autobuses del Grosse Scheidegg.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Yo desde el principio, como no iba a hacer la etapa completa, levanté mucho el pie, y directamente me quedé el ultimo a posta, para subir a mi ritmo, incluso sin llegar a pararme, poder hacer fotos durante la subida, ya que insisto, la subida era espectacular.

Esta subida, va por la parte de abajo del Eiger, una montaña muy famosa entre escaladores, dado que es considerada una de las escaladas más difíciles del mundo, concretamente su pared vertical a la cual la llaman la “pared asesina”, por la cantidad de escaladores que han perdido la vida ahí en los últimos años.

Esta montaña tiene sus particularidades, como un par de estaciones de tren dentro de la propia montaña y acceso a una serie de túneles, que dan acceso a esta “pared asesina” para el rescate de escaladores. Esto se puede apreciar muy bien en la película de Clint EastwoodLicencia para matar

Una vez llegado al comienzo de la segunda parte, una vez pasado un tramo de descanso simplemente espectacular, es desde este sitio desde donde los coches no pueden continuar y el que quiera subir tiene 3 opciones: andando, autobús o en bici, pero durante el primer kilómetro te comes una rampa constante del 16%, y el resto de esta segunda puerta, no baja prácticamente en ningún momento del 8%. 

Ni que decir tiene, que esta segunda parte es igual de curveada, praderas y árboles, con montañas a ambos lados, y sin lugar a duda, la subida más bonita de toda la semana. 

Como dificultad añadida, esta el tema de los autobuses, que hubo varias ocasiones que me pillaron subiendo o bajando, por lo que, para no echar pie a tierra, me salía de la carretera por el borde y seguía pedaleando por la tierra, y es que los autobuses, literalmente ni frenan ni hacen por apartarse o hacer sitio para que quepas tu tambien, sencillamente no es su problema. Cosas de suizos.

Al llegar arriba, solo me encontré a Rubén nuestro fotógrafo ya que el resto, continuaron con la etapa, la que terminaron cerca de las 7 de la tarde. 

Última rampa del Grosse Scheidegg y de la aventura suiza.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Arriba, pude abrigarme con la ropa que Rubén nos había subido andando desde donde no se permitía el paso a los coches, 

Para terminar, la anécdota del día. Arriba un suizo que había subido en bicicleta eléctrica (sin comentarios al respecto) me preguntó si tenia una bomba para hinchar la rueda trasera, pero yo de eso no llevo. Sin embargo, le dije que trajera la bicicleta hasta donde yo estaba, sacando la bombona de aire comprimido y le inflé la rueda en apenas 5 segundos. Su cara fue un poema, porque nunca, me dijo, que había visto algo así y me pidió la bombona gastada para enseñarla en su tienda de bicis. Como contrapartida, le pedí que me hiciera la foto en el cartel del hotel de la cima, por que alli no había cartel.

Foto de rigor en el último puerto, donde no hay cartel.

Luego tocaba ya bajar, que lo hice muy tranquilo y parando las veces que fuera necesario, no para hacer fotos, ya que aunque las hubiera hecho no habrían hecho justicia al precioso sitio que veía, simplemente me quedaba contemplándolo unos minutos para que se grabara bien en mi retina. 

Espectaculares vistas desde el puerto

Al fondo, no se ve bien, el Eiger

Una vez ya en el hotel, cambio de ropa y ducha rápida, estando a las 12:30 listo para la acción, había que aprovechar la tarde. 

Lo primero, salir hacia el tren para las cascadas de Reichenbach, que justo estaba en la otra punta del pueblo, cerca de 1,5 km andando.  Y una vez alli, 7 minutos de tren cremallera para llegar a una plataforma que estaba en la base de la cascada, que era realmente impresionante.

Tren a las cascadas de Reichenbach

El tren cremallera

La cascada donde se "supone" que murio Sherlock Holmes

Pero lo mejor era que desde ese punto había una escalinata de cerca de 2.000 escalones que te podía hacer llegar a la parte de arriba de la cascada, con dos miradores intermedios. Por supuesto, a pesar del cansancio acumulado de toda la semana, tocaba subir esos escalones, por medio de un bosque paralelo a la cascada. Ni que decir tiene, que me costó un mundo subir, pero solo iba a estar alli una vez en la vida, asi que había que aprovechar. Y mereció la pena.

Escalinata de 2.000 peldaños para ir hasta arriba de la cascada

Placa que indica el lugar exacto donde se "supone" murió Sherlock Holmes

Luego ya la bajada fue mucho más suave incluido el tren cremallera. Ya una vez abajo, tocaba ir al museo de Sherlock Holmes, que estaba en la plaza del mismo nombre y con una estatua en su honor. Y dado que era la fiesta nacional suiza, en aquella plaza se encontraba todo el pueblo de Meiringen, todos alli con cerveza en mano y esta vez sí, cantando al son de unos músicos que había por alli.

Después, otro paseo para ir a ver dos cosas más, el castillo en ruinas del Restiturm, que esta en una elevación sobre el pueblo, que desde alli proporciona una vista del valle, la cascada y el pueblo realmente bonita, y además, justo a los pies este castillo, que realmente es una única torre, hay un jardín con árboles, césped y bancos, donde no pude resistirme y con el cansando acumulado, me tumbé bajo un árbol a echarme una siesta que me sentó de maravilla.

Castillo del Restiturm

Un rato después, y ya camino del hotel, pase a visitar la Iglesia de San Miguel, que aunque sea protestante, realmente merecía la pena, sobre todo la torre del campanario y estaba rodeada de las típicas casas suizas de madera con flores y jardines. Una preciosidad.

Campanario de la Iglesia de San Miguel

Poco después, era la hora de la cena y comenzaban los preparativos para el regreso, entre otros en volver a meter la bici en la caja para la vuelta a España, que la Ridley al igual que en Austria se ha portado muy bien aportándome mucha fiabilidad en todos los sentidos.

Ya tocaba pensar en volver a casa con mi familia y procesar todo lo vivido esta semana, y por supuesto, ir pensando en la próxima aventura y sacar conclusiones, que esas irán en el próximo y último post de Suiza.

Los datos del Strava

El recorrido del día

jueves, 14 de agosto de 2025

Tour de Suiza - Dia 5 - Sustenpass, Grimselpass y Oberarrsee

Mi mejor día.

Ya empieza a vislumbrarse el final de la semana suiza, y hoy tocaba la etapa 5 con los puertos del Sustenpass y el Grimselpass con su prolongación hasta la presa de Oberaarsee.

La etapa del día

Este día, después del pajarón del día anterior, me levanté con un hambre tremendo, algo lógico después de dejar el día anterior el cuerpo con el deposito vacío y como suele ser habitual, el día siguiente a una cosa así, suele ser bastante bueno, ya que todo lo que le metes al cuerpo de combustible, se aprovecha al 100% y llenas el depósito a tope.

Comenzamos el día con cambio de localidad, salimos de Andermatt para ir a Meiringen, donde pasaríamos las dos siguientes noches, pero para ello, primero comenzamos con un ligero descenso de 10 kms hasta la localidad de Wassen, donde comienza el primer puerto de la jornada, el Sustenpass.

Pero antes, los primeros 10 kilómetros tienen su aquel. Para comenzar durante estos 10 kms iniciales, existe un carril bici estupendo totalmente ajeno a la carretera principal, que a tramos iba por encima de las galerías de la carretera. Este carril bici, era el trazado original de la carretera que tenía en su trazado su famoso “Puente del Diablo”.

Famoso Túnel del Diablo, por abajo los ciclistas, por arriba la carretera para los coches.

Este sitio ya lo tenía localizado en el radar, para poder verlo. Este puente tiene su historia, no exento de polémica y leyenda. 

Justo a la entrada del túnel, por donde pasan los coches, hay pintados dos símbolos del diablo, pero justo debajo, existe una escultura de San Gotardo como una especie de altar a este santo, supongo que para contrarrestar un poco entre el bien y mal. 

Además, justo a lado de esta escultura, existe la entrada a un bunker del ejercito suizo en plena montaña, que dicho sea de paso, de libre acceso y visita. Y tambien el entorno es precioso, con un cañón entre montañas, su debido río, con sus cascadas. En esta zona, un puesto de vigilancia con un par de policías suizos por allí, vigilando el lugar, por eso de la polémica y leyenda previamente comentada. Gente pirada e imbécil hay por todas partes.

Entorno del Puente del Diablo.

Vista completa del Puente del Diablo, donde se ve la figura pintada en la pared, la entrada al túnel y por debajo el trazado original, que ahora es la vía ciclista. Y en medio, se pude ver la entrada al bunker del ejercito. 

Una vez bajado este tramo de 10 kms, que en realidad es como un puerto en sentido contrario, por un estupendo carril bici, ancho y magnificamente bien cuidado, llegamos a Wassen, para comenzar el Sustenpass, que dicho sea de paso, un puerto bastante duro, pero muy corto, pero claro, si lo comparas con el monstruo del puerto de Nufenen del día anterior, ya cualquier cosa, te parece un paseo.

Apenas 17 kilómetros de nada de subida, con sus correspondientes curvas de herradura, haciendo así, que con todas las curvas de este tipo que he hecho en este viaje, ya tengo para toda una vida. 

Primeros compases de la subida al Sustenpass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

El puerto comenzaba suave, pero poco a poco se iba endureciendose, donde al final y como siempre cada uno a su ritmo para arriba del todo, hacer reagrupamiento. Lo mas duro del puerto, es cuando quedan 3-4 kilómetros para la cima, donde hay una recta larguísima hasta el final que para ponerle un poco más de picante, como no, con el viento de cara y con la temperatura desplomada. Vamos, lo habitual durante toda la semana: nubes, frio y viento.

Puerto del Sustenpass, otro para la colección

Una vez arriba, la foto de rigor y para abajo, esta vez con muchísima precaución por el suelo mojado y bajando el último del grupo durante todo el descenso, algo que no había sido así en los días anteriores, no era plan de arriesgar más de lo debido. 

Una vez llegada a la población de Innertkirchen, avituallamiento para soltar ropa y a subir el Grimselpass. Además, se da la circunstancia que era subir y bajar por el mismo sitio, es decir, si en este pueblo, uno quería ir a Meiringen, lo tenías a 10 kms dando finalizada la etapa. O bien, si subiendo este puerto, te quedas sin fuerzas o sin ganas, lo tenias tan fácil como darte la vuelta y listo.

Ademas, cuando comenzamos el puerto, el track del recorrido indicaba que la subida total eran 34 kms de puerto, pero este dato tenía truco que descubrimos cuando llegamos arriba. Resulta que llegar a la cima del puerto como tal, “solo” eran 26 kilómetros, mientras que los 8 restantes eran la prolongación hasta la presa de Oberaarsee, que es hasta donde indicaba el track y la subida de los 34 kms.

En cuanto a la subida al Grimselpass y su prolongación, como tal, lo podríamos describir como “la subida de las cuatro presas”. Por que tiene como 4 escalones bastante diferenciados con sus correspondientes 4 presas. Y he dicho bien, cuatro presas, todas enormes y hasta arriba de agua. 

El primer tramo, hasta la primera presa, unos 17 kms que no excedían del 5-6%, es decir, un puerto muy mantenido, que a mi personalmente es de los que me gustan, por que son de fuerza y ahí me desenvuelvo bastante bien, es decir, aguanto el tipo.

Pero la cosa cambia cuando ya los porcentajes empiezan a subir del 8% en adelante, que ahí hago aguas por todas partes. 

Por tanto, estos 17 kms los subimos todos juntos a buen ritmo, pero solo seis de los 7 aventureros, dado que mi compañero de habitación, en Innertkirchen, dijo que nanay y se fue para Meiringen directo. 

Ya a partir de este kilómetro 17 de subida, y pensando que aún quedaban hasta el Grimsel otros 17 más (craso error), cada uno ya iba a su ritmo para arriba. Culminando este primer tramo en una impresionante primera presa, donde había otro avituallamiento del que yo, pasé olímpicamente y seguí para arriba a mi ritmo aprovechando ese tramo de descanso.

En las rampas del Grimselpass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Comenzando el segundo escalón, veías claramente el objetivo, dado que se ve perfectamente la trazada de la carretera, culminando en una segunda presa, y en medio de esta, se ubica el hospicio del Grimsel, que desde arriba, es simplemente espectacular y desde donde sale un teleférico con destino a la presa del glaciar del Oberaarsee, que era el destino final. En la actualidad, este hospicio es un hotel de cuatro estrellas, a 300 euros y pico lo noche.+, lo que se dice al alcance de todos los bolsillos.

Vista del Hospicio (ahora un hotel) del Grimsel.

Una vez pasado este tramo, a por el último escalón del puerto, que culmina en otra presa, la del Grimselpass propiamente dicha, que al igual que la anterior, ves perfectamente toda la trazada hasta arriba.

Ya en este tramo, a mis las cuentas no me salían y la montaña tampoco, por que se veía claramente que arriba de este tramo terminaba el puerto y no se apreciaba más montaña para subir, aparte que llegaría en el kilómetro 26 y me faltaba “puerto”. 

Tramo final antes de llegar al Grimselpass

Puerto del Grimselpass

Cuando llegué arriba, estaban algunos en el avituallamiento y yo sin parar, continué por la carretera que se dirigía a la presa de Oberaarsee, por la cual, si quieres pasar con tu coche, tienes que pasar por caja. 

Presa de Oberaarsee, el fin de la etapa y había que ir hasta el final de la misma.

Una carretera muy estrecha, pero que te brindaba unas vistas del hospicio del Grimselpass impresionantes, asi como la cola de este embalse y el glaciar que se vislumbraba al fondo, todo rodeado de un conjunto de montañas altísimas, junto con un lago a sus pies y la cuarta presa del recorrido. Indescriptible.

La carretera del acceso a la presa del Oberaarsee. Una de las más bonitas de Suiza.

Sin duda alguna, este tramo lo disfruté muchísimo, iba muy bien a mi ritmo, totalmente solo, sin coches, sin nadie a mi alrededor y era el único del grupo que estaba subiendo por alli. 

De hecho, la carretera culminaba en la misma presa de Oberaarsee y llegué hasta el final de esta, donde ya no había más carretera, y si o si, tenías que darte la vuelta. Dicho esto, el UNICO del grupo que hizo la etapa completa. 

Presa de Oberaarsee, haciendo la etapa hasta el mismísimo final.

Glaciar del Oberaarsee, simplemente espectacular. La foto no hace justicia, hay que verlo.

Arriba, las vistas del glaciar, rodeado de estas montañas, simplemente espectaculares. Ya en la bajada, a medio camino me encontré con Roberto y Nacho, que si que había subido por esta carretera, pero no la habían hecho completa. 

Nos juntamos los tres y fuimos juntos al Grimsel de nuevo, para rodear el lago y asomarnos un poco a la otra vertiente, esa que vimos el día anterior desde la cima y la bajada del Furka.

Luego, los tres juntos bajamos muy tranquilos hasta Innertkirchen, donde quedaban los 10 kilómetros finales. Eso sí, con sorpresita final de un “repechito” de casi 2 kms que después de haber subido todo lo que habíamos subido, te temblaban las piernas, pero bueno, no se subió mal. Lo subimos a ritmo los tres tan amigos, para culminar este "regalito final" y bajar ya sin dar pedales todo recto hasta Meiringen y directos al hotel Meiringen, que estaba en pleno centro.

Cierto, que esta etapa se nos fue a las 7:30 sobre la bici, pero acabé tan bien, que si tenía que hacer mas kilómetros, los hacia sin problemas. Lo que comenté al principio del post, la compensación de la pájara del día anterior para mi mejor día de la semana sobre la bici.

Por otro lado, apenas tuve tiempo de darme un paseo por la ciudad antes de cenar, pero no me preocupaba, tenía algo en mente desde hace varios días que iba a poner en marcha al día siguiente, en la última etapa para remediar esta situación.

Elemental querido Watson.......

Los datos del strava

El recorrido del día

miércoles, 13 de agosto de 2025

Tour de Suiza - Dia 3 - Lukmanierpass y Oberalppass

Seguimos quemando etapas.

En la tercera etapa de mi Tour de Suiza particular, salimos de la preciosa ciudad de Bellinzona mediante un sistema de carriles bici, que desde luego dan mucha envidia, aunque ya los pude ver el año pasado en Austria. Y salimos ¡¡con SOL!!, el primer día de lo que llevamos que salimos a la carretera con el astro rey en todo su esplendor.

La etapa del día

A priori el día pintaba bien, con las ascensiones al Lukmanierpass y al Oberalppass para ir a nuestro lugar de destino: Andermatt.

Pero antes de eso, Suiza con este sol luce en todo su esplendor y es simplemente espectacular, aunque no me puedo ni imaginar cómo debe ser esto nevado, algo que seguramente no lo veré en la vida, pero me puedo hacer una idea.

La etapa de hoy apenas tenía 115 kms, pero mucho más desnivel que el día anterior y en menos kilómetros, por tanto, de etapa fácil nada de nada. Había que mentalizarse para no dejar de subir. Y como siempre, para eso, la premisa es que hay que desayunar mucho y bien, aunque te cueste, por que como se suele decir “si el caballito no come, el caballito no anda”.

Salimos del hotel a las 8:30, y por segundo día consecutivo, con un Voltaren en el desayuno como precaución por la rodilla, que, aunque el día anterior no dio problema alguno, por si acaso, tampoco convenía echar las campanas al vuelo de buenas a primeras.

Los primeros 10 kms de la etapa por un sistema de carriles bici antes de salir a la carretera propiamente dicha, aunque eso sí, desde el minuto 1, sin parar de subir, quizá los primeros kilómetros suavemente, pero sin dejar de subir y eso poco a poco se va notando. El primer objetivo del día era el kilómetro 61, que es donde estaba situada la cima del Lukmanierpass.

Sobre el papel, la subida de verdad comenzaba en el kilómetro 20, a la altura del pueblo de Biasca, para luego afrontar un puerto de 40 kms de subida, vamos, lo que se dice un paseo matinal. Pero esta subida al Lukmanierpass tiene truco, ya que como la subida del día anterior al Splügenpass, es un puerto con “escalones”

Desde el pueblo de Biasca, comenzó mi calvario particular durante un rato, porque simplemente me costaba encontrar el ritmo, pero como íbamos en grupo, lo iba sobre llevando.

Mientras subes, haces fotos.

Mas monumentos mientras subes


Más adelante, en el pueblo de Acquarosa, que es donde de verdad, comienza el puerto, paramos para hacer un avituallamiento antes de proseguir la marcha, y el parón me sentó regular, y desde ahí hasta arriba quedaban aún 20 kms de subida, por lo que, mentalmente me decía que era como “el Tourmalet (18kms) y un poco más”.

Sufriendo por el Lukmanierpass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

El puerto en sí no es excesivamente duro, es más, es realmente llevadero, de los que me gustan, de ritmo y mucha cadencia, ya que todo el puerto oscilaba entre el 3% y 7%. Pero las patas no iban, y estaba claro que los excesos de la etapa anterior me estaban pasando factura, donde en los kilómetros finales, me olvidé de que había más días y eso se acaba pagando. Por tanto, había que echarle cabeza, poner un ritmo y para arriba poco a poco.

Así al tran-tran llegué a la cima del Lukmanierpass, concretamente al hospicio que hay en la cima, que está justo a la entrada de un túnel larguísimo, donde tenía un pelín más de subida y luego un rato de bajada, y debíamos todos de cruzar juntos, aunque estuviera muy pero que muy bien iluminado.

Foto en el Lukmanierpass


Foto de grupo en el Oberalppass. Yo el primero por la izquierda.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo



Y lo que son las cosas, antes del túnel lucía un sol estupendo, pero al salir al otro lado del túnel, comenzaba a llover, asi que sea acabó el sol, además de aderezado con muchísimo viento en contra. Pero tambien es verdad, que según íbamos bajando, el tiempo iba mejorado “algo”, tampoco mucho, pero al menos dejó de llover.

Ya abajo, en el pueblo de Disentis, comenzaba la segunda subida del día, la del Oberalppass. Y gracias al track de la organización, pude ver que tenía dos tramos. Uno inicial de 7 kms, con un descanso de 2 kms para continuar con otra subida final de 10 kms. Y una vez arriba, era bajar y llegar a nuestro destino en Andermatt.

Pero al comenzar este segundo puerto, hubo cosas que pasaron. 

En la bajada del Lukmanierpass, ya me encontraba mucho mejor, y como la bajada era rápida, técnica y con un asfalto perfecto, llegué a abajo totalmente solo, al igual que el día anterior cuando bajamos el Passo San Bernardino. Ahí rápidamente, dejé la ropa en la furgoneta de la organización y sin esperar a nadie, comencé el puerto, que era subir y listo. 

Nada más comenzar la subida, cogí a un grupo de 3 ciclistas que iban unos pocos metros por delante de mí. Dos de ellos tendrían más o menos mi edad (18 años y unos meses) con un chaval de unos 20 años aproximadamente, que, para empezar, iba con un casco de contrarreloj y con una posición horrible sobre la bici, con el sillín altísimo y pedaleando de puntera.

Al principio, me puse a rueda de ellos, primero para ver que ritmo llevaban y luego, para ver cómo era el puerto en sí. Pero al poco vi que este trio no caminaba cuesta arriba (ni yo tampoco, asi que imaginar el ritmo), pero en un alarde de chulería española, pongo plato grande y les paso poniendo la cara seria como si apenas me costara ir subiendo, con un ritmo muy alto durante un par de kilómetros por que, además, ese tramo tampoco era muy duro. Lo dicho, chulapo madrileño. Pero en honor a la verdad, es que este primer tramo del puerto tampoco era para tanto, dado que en 7 kms apenas se subían 380 metros de desnivel. 

Primeros compases del Oberalppass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Como curiosidad, a este grupo de tres ciclistas los volví a ver en Andermatt, cuando ya había llegado, guardado la bici y me había duchado, por lo que confirma que el ritmo que llevaban no era muy alto.

Siguiendo con el puerto, dada la poca dificultad de este primer tramo de puerto, conseguí aguantar este ritmo hasta arriba de este primer tramo y ya en el descanso de 2 kms que había después, me lie de nuevo la manta a la cabeza y literalmente me puse todo trapo. Pura temeridad, pero lo estaba disfrutando……….. 

Cuando comenzó el segundo tramo, que era mucho más duro, iba tan “engorilado” que pasé a otros 3 ciclistas que iban en bici de montaña, y los pasé simplemente a tope, pero como si nada, es decir, como si llevara a rueda al mismísimo Pogacar y estuviera preparando su ataque poniendo un ritmo duro, pero tambien iba pensando que lo iba a pagar. 

¡¡Al ataque Pogacar!!

Este arreón apenas me duró kilómetro y medio, pero lo suficiente para a estos 3 ciclistas que acababa de pasar, dejar de verlos, poner mi ritmo y hasta arriba. 

Los siguientes 4 kilómetros, que tenían un porcentaje del 3-4% mantuve el tipo, pero estaba claro que los 5 kms finales era donde se concentraba toda la dureza del puerto, y yo cuando se pasa del 8% soy un auténtico bluff subiendo, y en esta ocasión lo demostré con creces, pero el caso es que, entre pitos y flautas, solo me quedaban ya 5 kms para la cima. La etapa estaba hecha.

Subiendo por el Oberalppass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Al paso por el pueblo de Tujetsch, determinaba la mitad del puerto y como me temía, empezaba lo duro del mismo, con alguna rampa incluso en el 14%.

El sol ya había desaparecido por completo, empezó a chispear, el viento pegaba de cara y la temperatura bajó rápidamente, había comenzado mi agonía final. Pero al final, después de un rato sufriendo, coroné el puerto del Oberalppass.

Últimos compases del Oberalppass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Arriba del puerto, foto rápida y a abrigarse mucho, dado que, en la cima del puerto, teníamos una temperatura de 3 grados. También ahí arriba pude ver el faro más alto del mundo, que estaba construido en la cima de este puerto, en honor a todos los fareros del mundo. 

Cima del Oberalppass

Homenaje a todos los fareros en la cima del Oberalppass

Una vez abrigado y con la foto de rigor, ya solo tocaba bajar y ahí tampoco esperé a nadie, me estaba quedando congelado y estaba como loco por llegar al hotel. Además, esta bajada la recordaba de cuando estuve hace 10 años por la zona y concretamente pasé este puerto con el coche, aunque en aquella ocasión con una gastroenteritis de cuidado y sin ganas de bici. 

La bajada en sí era realmente rápida, muy fácil y un asfalto perfecto, por lo que a poco que te despistaras, la bici se disparaba a toda velocidad, y por tanto andarse con cuidado. Como curiosidad, justo cuando estaba llegando abajo me crucé a 4 corredores del equipo profesional del Tudor

Una vez ya en el Hotel Schlüssel, me cambié/duché rápidamente y como siempre, tocaba irse de paseo por el pueblo, que no hacía mala temperatura, lucía el sol y aunque con algo de fresco, se podía disfrutar la tarde. Pueblo que, por cierto, es realmente pequeño y muy pintoresco, y se cruza en apenas 20’ de punta a punta. Pero mi objetivo esa tarde era localizar y ver una gasolinera donde se rodó una escena de una película de James Bond, concretamente la de Goldfinger en 1964.

Una vez que llegué allí, la decepción fue absoluta. Apenas queda cuatro cosas de esta gasolinera, estaba en obras y solo un pequeño cartel justo al lado, indicaba lo que he comentado antes. Lo dicho, una decepción, me esperaba otra cosa, si acaso algo que sirviera como reclamo turístico. 

Cartel que certifica la película en la entrada al Hotel Aurora

Antes de volver al hotel, aprovecho para dar un enorme paseo ya que me quedaban aún 2 horas hasta la cena, y por tanto me dio tiempo a ver el pueblo a conciencia y visitar, entre otras cosas, las dos iglesias (muy bonitas) que tenía este pueblo. 

Calles de Andermatt


Vista de Andermatt desde la Capilla de Mariahilf

Después de la cena, otro paseo con algunos compañeros y a la cama, que tocaba la etapa 4 y era la etapa reina. 

Los datos del Strava

El recorrido del día