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jueves, 14 de agosto de 2025

Tour de Suiza - Dia 5 - Sustenpass, Grimselpass y Oberarrsee

Mi mejor día.

Ya empieza a vislumbrarse el final de la semana suiza, y hoy tocaba la etapa 5 con los puertos del Sustenpass y el Grimselpass con su prolongación hasta la presa de Oberaarsee.

La etapa del día

Este día, después del pajarón del día anterior, me levanté con un hambre tremendo, algo lógico después de dejar el día anterior el cuerpo con el deposito vacío y como suele ser habitual, el día siguiente a una cosa así, suele ser bastante bueno, ya que todo lo que le metes al cuerpo de combustible, se aprovecha al 100% y llenas el depósito a tope.

Comenzamos el día con cambio de localidad, salimos de Andermatt para ir a Meiringen, donde pasaríamos las dos siguientes noches, pero para ello, primero comenzamos con un ligero descenso de 10 kms hasta la localidad de Wassen, donde comienza el primer puerto de la jornada, el Sustenpass.

Pero antes, los primeros 10 kilómetros tienen su aquel. Para comenzar durante estos 10 kms iniciales, existe un carril bici estupendo totalmente ajeno a la carretera principal, que a tramos iba por encima de las galerías de la carretera. Este carril bici, era el trazado original de la carretera que tenía en su trazado su famoso “Puente del Diablo”.

Famoso Túnel del Diablo, por abajo los ciclistas, por arriba la carretera para los coches.

Este sitio ya lo tenía localizado en el radar, para poder verlo. Este puente tiene su historia, no exento de polémica y leyenda. 

Justo a la entrada del túnel, por donde pasan los coches, hay pintados dos símbolos del diablo, pero justo debajo, existe una escultura de San Gotardo como una especie de altar a este santo, supongo que para contrarrestar un poco entre el bien y mal. 

Además, justo a lado de esta escultura, existe la entrada a un bunker del ejercito suizo en plena montaña, que dicho sea de paso, de libre acceso y visita. Y tambien el entorno es precioso, con un cañón entre montañas, su debido río, con sus cascadas. En esta zona, un puesto de vigilancia con un par de policías suizos por allí, vigilando el lugar, por eso de la polémica y leyenda previamente comentada. Gente pirada e imbécil hay por todas partes.

Entorno del Puente del Diablo.

Vista completa del Puente del Diablo, donde se ve la figura pintada en la pared, la entrada al túnel y por debajo el trazado original, que ahora es la vía ciclista. Y en medio, se pude ver la entrada al bunker del ejercito. 

Una vez bajado este tramo de 10 kms, que en realidad es como un puerto en sentido contrario, por un estupendo carril bici, ancho y magnificamente bien cuidado, llegamos a Wassen, para comenzar el Sustenpass, que dicho sea de paso, un puerto bastante duro, pero muy corto, pero claro, si lo comparas con el monstruo del puerto de Nufenen del día anterior, ya cualquier cosa, te parece un paseo.

Apenas 17 kilómetros de nada de subida, con sus correspondientes curvas de herradura, haciendo así, que con todas las curvas de este tipo que he hecho en este viaje, ya tengo para toda una vida. 

Primeros compases de la subida al Sustenpass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

El puerto comenzaba suave, pero poco a poco se iba endureciendose, donde al final y como siempre cada uno a su ritmo para arriba del todo, hacer reagrupamiento. Lo mas duro del puerto, es cuando quedan 3-4 kilómetros para la cima, donde hay una recta larguísima hasta el final que para ponerle un poco más de picante, como no, con el viento de cara y con la temperatura desplomada. Vamos, lo habitual durante toda la semana: nubes, frio y viento.

Puerto del Sustenpass, otro para la colección

Una vez arriba, la foto de rigor y para abajo, esta vez con muchísima precaución por el suelo mojado y bajando el último del grupo durante todo el descenso, algo que no había sido así en los días anteriores, no era plan de arriesgar más de lo debido. 

Una vez llegada a la población de Innertkirchen, avituallamiento para soltar ropa y a subir el Grimselpass. Además, se da la circunstancia que era subir y bajar por el mismo sitio, es decir, si en este pueblo, uno quería ir a Meiringen, lo tenías a 10 kms dando finalizada la etapa. O bien, si subiendo este puerto, te quedas sin fuerzas o sin ganas, lo tenias tan fácil como darte la vuelta y listo.

Ademas, cuando comenzamos el puerto, el track del recorrido indicaba que la subida total eran 34 kms de puerto, pero este dato tenía truco que descubrimos cuando llegamos arriba. Resulta que llegar a la cima del puerto como tal, “solo” eran 26 kilómetros, mientras que los 8 restantes eran la prolongación hasta la presa de Oberaarsee, que es hasta donde indicaba el track y la subida de los 34 kms.

En cuanto a la subida al Grimselpass y su prolongación, como tal, lo podríamos describir como “la subida de las cuatro presas”. Por que tiene como 4 escalones bastante diferenciados con sus correspondientes 4 presas. Y he dicho bien, cuatro presas, todas enormes y hasta arriba de agua. 

El primer tramo, hasta la primera presa, unos 17 kms que no excedían del 5-6%, es decir, un puerto muy mantenido, que a mi personalmente es de los que me gustan, por que son de fuerza y ahí me desenvuelvo bastante bien, es decir, aguanto el tipo.

Pero la cosa cambia cuando ya los porcentajes empiezan a subir del 8% en adelante, que ahí hago aguas por todas partes. 

Por tanto, estos 17 kms los subimos todos juntos a buen ritmo, pero solo seis de los 7 aventureros, dado que mi compañero de habitación, en Innertkirchen, dijo que nanay y se fue para Meiringen directo. 

Ya a partir de este kilómetro 17 de subida, y pensando que aún quedaban hasta el Grimsel otros 17 más (craso error), cada uno ya iba a su ritmo para arriba. Culminando este primer tramo en una impresionante primera presa, donde había otro avituallamiento del que yo, pasé olímpicamente y seguí para arriba a mi ritmo aprovechando ese tramo de descanso.

En las rampas del Grimselpass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Comenzando el segundo escalón, veías claramente el objetivo, dado que se ve perfectamente la trazada de la carretera, culminando en una segunda presa, y en medio de esta, se ubica el hospicio del Grimsel, que desde arriba, es simplemente espectacular y desde donde sale un teleférico con destino a la presa del glaciar del Oberaarsee, que era el destino final. En la actualidad, este hospicio es un hotel de cuatro estrellas, a 300 euros y pico lo noche.+, lo que se dice al alcance de todos los bolsillos.

Vista del Hospicio (ahora un hotel) del Grimsel.

Una vez pasado este tramo, a por el último escalón del puerto, que culmina en otra presa, la del Grimselpass propiamente dicha, que al igual que la anterior, ves perfectamente toda la trazada hasta arriba.

Ya en este tramo, a mis las cuentas no me salían y la montaña tampoco, por que se veía claramente que arriba de este tramo terminaba el puerto y no se apreciaba más montaña para subir, aparte que llegaría en el kilómetro 26 y me faltaba “puerto”. 

Tramo final antes de llegar al Grimselpass

Puerto del Grimselpass

Cuando llegué arriba, estaban algunos en el avituallamiento y yo sin parar, continué por la carretera que se dirigía a la presa de Oberaarsee, por la cual, si quieres pasar con tu coche, tienes que pasar por caja. 

Presa de Oberaarsee, el fin de la etapa y había que ir hasta el final de la misma.

Una carretera muy estrecha, pero que te brindaba unas vistas del hospicio del Grimselpass impresionantes, asi como la cola de este embalse y el glaciar que se vislumbraba al fondo, todo rodeado de un conjunto de montañas altísimas, junto con un lago a sus pies y la cuarta presa del recorrido. Indescriptible.

La carretera del acceso a la presa del Oberaarsee. Una de las más bonitas de Suiza.

Sin duda alguna, este tramo lo disfruté muchísimo, iba muy bien a mi ritmo, totalmente solo, sin coches, sin nadie a mi alrededor y era el único del grupo que estaba subiendo por alli. 

De hecho, la carretera culminaba en la misma presa de Oberaarsee y llegué hasta el final de esta, donde ya no había más carretera, y si o si, tenías que darte la vuelta. Dicho esto, el UNICO del grupo que hizo la etapa completa. 

Presa de Oberaarsee, haciendo la etapa hasta el mismísimo final.

Glaciar del Oberaarsee, simplemente espectacular. La foto no hace justicia, hay que verlo.

Arriba, las vistas del glaciar, rodeado de estas montañas, simplemente espectaculares. Ya en la bajada, a medio camino me encontré con Roberto y Nacho, que si que había subido por esta carretera, pero no la habían hecho completa. 

Nos juntamos los tres y fuimos juntos al Grimsel de nuevo, para rodear el lago y asomarnos un poco a la otra vertiente, esa que vimos el día anterior desde la cima y la bajada del Furka.

Luego, los tres juntos bajamos muy tranquilos hasta Innertkirchen, donde quedaban los 10 kilómetros finales. Eso sí, con sorpresita final de un “repechito” de casi 2 kms que después de haber subido todo lo que habíamos subido, te temblaban las piernas, pero bueno, no se subió mal. Lo subimos a ritmo los tres tan amigos, para culminar este "regalito final" y bajar ya sin dar pedales todo recto hasta Meiringen y directos al hotel Meiringen, que estaba en pleno centro.

Cierto, que esta etapa se nos fue a las 7:30 sobre la bici, pero acabé tan bien, que si tenía que hacer mas kilómetros, los hacia sin problemas. Lo que comenté al principio del post, la compensación de la pájara del día anterior para mi mejor día de la semana sobre la bici.

Por otro lado, apenas tuve tiempo de darme un paseo por la ciudad antes de cenar, pero no me preocupaba, tenía algo en mente desde hace varios días que iba a poner en marcha al día siguiente, en la última etapa para remediar esta situación.

Elemental querido Watson.......

Los datos del strava

El recorrido del día

miércoles, 13 de agosto de 2025

Tour de Suiza - Dia 4 - Furka, Nufenen y San Gotardo

La etapa reina con el tío del mazo de compañía.

Y llegó la etapa reina, esa que hace 10 años no pude hacer por tormentas y por enfermedad, esa etapa que durante mucho tiempo pensé que no podría hacer o volver. Y lo conseguí.

La etapa no defraudó en absoluto, ya que pasó absolutamente de todo, empezando por dormir regular y desayunar mas bien poco, a pesar de intentar comer bien en el desayuno, pero no había manera, tenía cerrado el estómago.

Mi carita antes de la etapa, lo decía todo.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Foto de grupo con el maillot oficial del viaje. Yo el segundo por la derecha.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

La etapa del día era con salida y llegada en Andermatt, por lo que no había que hacer la maleta por la mañana y bajarla a la furgoneta, y eso es un alivio. El recorrido es probablemente uno de los recorridos ciclistas más famosos y realizados por ciclistas del mundo: Furka, Nufenen y San Gotardo; y además, lucía un sol esplendido por lo que el día prometía y otro día más salvado. 

La etapa reina

Para empezar, unos kilómetros de llano para llegar a Hospental, donde te encuentras al llegar una rotonda. Si en dicha rotonda, vas recto tiras para el San Gotardo (por donde bajaríamos) y si giras a la derecha, entonces comienza la fiesta con el Furka.

Evidentemente, giro a la derecha y otros 6-7 kilómetros de llano hasta el pueblo de Realp donde comienza la verdadera subida del Furka. 

En los primeros compases del puerto, íbamos todos juntos, de nuevo yo comandando el grupo, pero simplemente para marcar mi ritmo, pero al poco de comenzar, en un restaurante, había una foto inmensa de Sean Connery cuando era James Bond, asi que parada obligatoria para hacerse la foto y extrañamente, el único de todo el grupo que paró. 

Gente con clase y luego está James Bond.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Vuelvo a arrancar, con mis compañeros al fondo, y al poco, otro sitio dedicado a James Bond, el lugar exacto donde se produce una escena de Goldfinger. Donde exactamente Sean Connery estuvo alli y había un letrero junto con una placa que lo atestiguaba. Y ahí, si que había gente parada, unos cuantos para hacerse la foto. 

Curva James Bond en el Furkapass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Placa que certifica el sitio y el lugar de la pelicula

De nuevo, vuelvo a arrancar para ahora sí, de un tirón hasta el final. Asi que mientras poco a poco iba haciendo camino, de repente un tipo a 4 kms de la cima, se me puso al lado y comenzó a charlar conmigo, como si me conociera de toda la vida. 

El tipo en cuestión era un suizo que se llamaba Danilo y al ver mi ropa, me pregunto si era “españolo”. Asi que, con esta introducción, durante casi los 4 kms restantes, fuimos charlando en italiano, ingles y español. Esto es lo maravilloso de este deporte, conoces gente (como ocurrió hace unas semanas en Pirineos con Jon) y a charlar. Resulta que este tipo, estaba en Andermatt con unos amigos en casa de uno de ellos e iban a hacer la misma vuelta que nosotros, algo que solían hacer 5 o 6 veces al año, ventajas de ser suizo. Ademas, el tipo era cocinero, que vivía por la zona del Ticino, y que se consideraba más italiano que suizo. Un encanto de tipo, con el que arriba del Furka, nos hicimos una foto para el recuerdo. 

Foto con nuestro nuevo amigo suizo-italiano Danilo.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

La foto de rigor en el puerto en cuestión

Asi que, a lo tonto, otro puerto más conquistado, el primero del día de la etapa reina. Una vez hecha las fotos de rigor, tocaba abrigarse bien, porque, aunque abajo hacía un sol estupendo, de nuevo arriba, volvían las nubes y el frío, que iba a ser la tónica durante toda la semana. 

Ahora tocaba bajar hasta el pueblo de Ulrichen, donde comienza el verdadero coco del día, el puerto de Nufenen, pero antes habría que parar en el famoso Hotel Belvedere, con su característica curva de 180 grados. 

Probablemente uno de los hoteles abandonados, mas famosos del mundo.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Ahí, además, hicimos el primer avituallamiento del día y es un sitio que estaba atestado de gente de todos los colores y todos los tamaños haciéndose fotos, pero realmente lo que había y mucho, eran coches deportivos (Porche, Lamborghini, Ferrari), los cuales, algunos se dedican en estos puertos a ir a todo trapo, quemando rueda y, en definitiva, haciendo el gilipollas. Todo esto, según nos contó el organizador, por que hay empresas que alquilan estos coches a 2.500 euros la hora, donde vas con un piloto profesional y con otro coche delante filmándote. Supongo que no es algo al alcance de cualquier bolsillo.

Después de unos minutos ahí, tocaba seguir el descenso, pero pasando por el desvío al puerto del Grimselpass (que subiríamos al día siguiente por la otra vertiente), y este tramo, aunque corto, desde abajo impresiona, dado que tiene una sucesión muy rápida de curvas de herradura. Pero esto no tocaba hoy, asi que seguí hasta abajo, hasta Ulrichen, lugar donde de nuevo, volví a llegar solo.

Por tanto, sin esperar a nadie, comencé el puerto de Nufenen que con una longitud de casi 20 kms, me iba a llevar un rato largo. Este puerto, no es un paseo, tiene sus rampas duras, pero a diferencia de los que había subido los dias anteriores, este puerto no tiene descansos destacables, pero sin embargo es muy mantenido en su dureza constante del 8-9% todo el rato, y esto hace que sea un monstruo de puerto. 

Subiendo y sufriendo en las rampas del Nufenen.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Además, con la ventaja que había cogido al grupo, los primeros 3 compañeros me cogieron a falta de apenas 2 kms para la cima, con lo que había aguantado el tipo bastante bien en la subida, que no se por qué, pero es una subida que me recordaba muchísimo al Puerto de Estacas de Trueba que conocí hace unos años cuando hice la marcha cicloturista La Cantabrona.

Una vez arriba del puerto y mirando hacia abajo, porque desde arriba se ve prácticamente casi toda la subida, uno se da cuenta del tremendo esfuerzo que habíamos realizado para subirlo, sin duda alguna, hasta ese momento, el puerto que más me había costado sin lugar a duda y pasando además un frío terrible en los últimos 2 kilómetros, donde la temperatura de nuevo se desplomo hasta los 2-3 grados centígrados, que, junto con el viento, la sensación térmica era mucho más baja. 

Y para anécdota, otra cosa de suizos, por la vertiente que lo subimos hay un cartel con “Nufenenpass” pero por el otro lado, es el “Passo della Novena” en italiano, supongo que cosas de idiomas entre cantones, y por supuesto, foto en ambos carteles. 

Por el lado suizo Nufenenpass

Por el lado italo-suizo Passo della Novena. Cosas de suizos

Después de abrigarse bien y comer bastante arriba en el avituallamiento con algún compañero incluso metido en la furgoneta del frio que hacía, tocaba bajar por el lado “italiano” de este puerto, y las cosas hay que decirlas como son: vaya mierda de carretera los primeros 12 kilómetros de este lado. 

Indigna de los puertos suizos que había visto hasta ahora, con multitud de remaches en la carretera, juntas de dilatación de lado a lado cada 10-15 metros que hacía botar la bici al pasar por encima, baches sin arreglar y otros muy mal arreglados, por tanto, la bajada, la hicimos todos lentísima estos primeros kilómetros, aunque luego ya casi abajo, los restantes 10-11 kilómetros que quedaban de bajada, volvió de nuevo el buen asfalto y hasta la localidad de Airolo, volvimos a coger velocidad, pero tocaba esperarnos todos abajo, debido que en este pueblo, había un par de cruces que si te equivocabas no cogíamos la subida buena del último puerto del día: San Gotardo.

Este puerto, tiene la particularidad que por esta vertiente hay un tramo que se llama la Vía Tremola, donde sus últimos 10 kilómetros están totalmente empedrados, es decir, como si fuera un tramo de la Paris-Roubaix pero hacia arriba. Y esto había que subirlo. 

Y así 10 kilómetros, masajeando la espalda.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

A los 500 metros de comenzar el puerto, de nuevo parada para quitarse de encima toda la ropa de abrigo que llevábamos en la bajada, y mentalmente sabía que era subir y listo, etapa finalizada, pero ahora comenzaba lo más “divertido” del día.

En esa parada, le dije a Daniel Alvarez, el organizador del viaje y a Rubén Fueyo, el fotógrafo del viaje, que iba muy tocado, que nadie me esperara y ya iría subiendo a mi ritmo, ya que me temía lo peor: el tío del mazo. 

Dicho y hecho, desde abajo mismo del puerto, es decir, cuando faltaban los 13 kms iba con el tío del mazo a la espalda, simplemente no iba y por más que comía y tomaba geles, no había nada que hacer. Por tanto, cabeza fría y a sufrir.

Ya hace más de 10 años no pude venir por diferentes circunstancias, asi que este puerto no se iba a dejar conquistar asi como quien no quiere la cosa. 

Los primeros 3 kms, los que tiene asfalto, mas o menos los llevé bien, pero cuando comenzaron los 10 kms de piedras, empezó el espectáculo.

Ya había subido algún puerto con tramos de adoquín, concretamente el año anterior en Eslovenia, en el puerto de Vrsic que tenía todas sus curvas de herradura exactamente igual que aquí, aunque allí había truco, el vierteaguas que había en ambos lados, se podía mas o menos transitar por él, pero aquí, de vierteaguas nada de nada, tocaba comerse las piedras enteritas una detrás de otra. 

Eso sí, la subida solo tiene una palabra para definirlo: espectacular, tanto por las vistas como la trazada, y, por tanto, decidí tomármelo con filosofía: venía a “disfrutarlo”, me daría tiempo a ver el puerto bien y sacar alguna que otra foto en marcha. 

Curva a curva, voy subiendo con el tio del mazo a la espalda.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Ya casi arriba, cuando apenas faltaba 1 kilómetro para la cima, me encontré a Rubén esperándome en una curva para sacarme unas cuantas fotos muy chulas, incluso me paré para hacer un par de ellas muy buenas. 

Posando a escaso 1 kilómetro de la cima, la foto era la excusa para un descanso.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Después, un poco más de sufrimiento y ya estaba arriba del puerto, donde en buena lógica los compañeros se habían ido hace unos minutos para no pasar frío, igual que hice yo un par de dias antes, asi que nada que reprochar. 

Foto de rigor en el puerto, otro más para la colección

Pero como iba tan mal, estaba literalmente hambriento, asi que cuando me abrigué bien, arriba en la cima, había un puesto de salchichas, que me atendió un tipo que era colombiano, abrigado hasta las orejas, cocinando y cantando salsa en español que estaba escuchando a todo volumen. Todo era muy pintoresco y cuando le hablé en nuestro idioma, se puso muy contento, hablamos un par de minutos y me dio una salchicha bien grande con un trozo enorme de pan, que alli mismo, a los pies del letrero del puerto, simplemente devoré y me supo a gloria, aunque a nuestro amigo Rubén, el fotógrafo, que es vegano, no le hiciera mucha gracia ;-).

El mejor avituallamiento en un puerto. Me supo a gloria

Luego ya solo tocaba bajar y listo, llegaba a Andermatt, es más, durante los casi 10 kms de descenso del San Gotardo, no di ni una sola pedalada y llegué con la inercia hasta la misma entrada del pueblo, donde solo me quedaba kilómetro y poco de calle empedrada con ligera subida, que se me hizo eterna. Pero etapa completada.

Poco después me dio tiempo a darme un paseo para despejarme un poco y a esperar la cena, para después de la misma, otro paseo más largo con algunos compañeros con algunas risas.

Además, ya había pasado el ecuador de la semana, apenas quedaban 2 etapas y ya se vislumbra el final, por que ya echaba mucho de menos a mi mujer y mis niños. Mañana más. 

Datos del Strava

Mapa del recorrido del día

Tour de Suiza - Dia 3 - Lukmanierpass y Oberalppass

Seguimos quemando etapas.

En la tercera etapa de mi Tour de Suiza particular, salimos de la preciosa ciudad de Bellinzona mediante un sistema de carriles bici, que desde luego dan mucha envidia, aunque ya los pude ver el año pasado en Austria. Y salimos ¡¡con SOL!!, el primer día de lo que llevamos que salimos a la carretera con el astro rey en todo su esplendor.

La etapa del día

A priori el día pintaba bien, con las ascensiones al Lukmanierpass y al Oberalppass para ir a nuestro lugar de destino: Andermatt.

Pero antes de eso, Suiza con este sol luce en todo su esplendor y es simplemente espectacular, aunque no me puedo ni imaginar cómo debe ser esto nevado, algo que seguramente no lo veré en la vida, pero me puedo hacer una idea.

La etapa de hoy apenas tenía 115 kms, pero mucho más desnivel que el día anterior y en menos kilómetros, por tanto, de etapa fácil nada de nada. Había que mentalizarse para no dejar de subir. Y como siempre, para eso, la premisa es que hay que desayunar mucho y bien, aunque te cueste, por que como se suele decir “si el caballito no come, el caballito no anda”.

Salimos del hotel a las 8:30, y por segundo día consecutivo, con un Voltaren en el desayuno como precaución por la rodilla, que, aunque el día anterior no dio problema alguno, por si acaso, tampoco convenía echar las campanas al vuelo de buenas a primeras.

Los primeros 10 kms de la etapa por un sistema de carriles bici antes de salir a la carretera propiamente dicha, aunque eso sí, desde el minuto 1, sin parar de subir, quizá los primeros kilómetros suavemente, pero sin dejar de subir y eso poco a poco se va notando. El primer objetivo del día era el kilómetro 61, que es donde estaba situada la cima del Lukmanierpass.

Sobre el papel, la subida de verdad comenzaba en el kilómetro 20, a la altura del pueblo de Biasca, para luego afrontar un puerto de 40 kms de subida, vamos, lo que se dice un paseo matinal. Pero esta subida al Lukmanierpass tiene truco, ya que como la subida del día anterior al Splügenpass, es un puerto con “escalones”

Desde el pueblo de Biasca, comenzó mi calvario particular durante un rato, porque simplemente me costaba encontrar el ritmo, pero como íbamos en grupo, lo iba sobre llevando.

Mientras subes, haces fotos.

Mas monumentos mientras subes


Más adelante, en el pueblo de Acquarosa, que es donde de verdad, comienza el puerto, paramos para hacer un avituallamiento antes de proseguir la marcha, y el parón me sentó regular, y desde ahí hasta arriba quedaban aún 20 kms de subida, por lo que, mentalmente me decía que era como “el Tourmalet (18kms) y un poco más”.

Sufriendo por el Lukmanierpass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

El puerto en sí no es excesivamente duro, es más, es realmente llevadero, de los que me gustan, de ritmo y mucha cadencia, ya que todo el puerto oscilaba entre el 3% y 7%. Pero las patas no iban, y estaba claro que los excesos de la etapa anterior me estaban pasando factura, donde en los kilómetros finales, me olvidé de que había más días y eso se acaba pagando. Por tanto, había que echarle cabeza, poner un ritmo y para arriba poco a poco.

Así al tran-tran llegué a la cima del Lukmanierpass, concretamente al hospicio que hay en la cima, que está justo a la entrada de un túnel larguísimo, donde tenía un pelín más de subida y luego un rato de bajada, y debíamos todos de cruzar juntos, aunque estuviera muy pero que muy bien iluminado.

Foto en el Lukmanierpass


Foto de grupo en el Oberalppass. Yo el primero por la izquierda.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo



Y lo que son las cosas, antes del túnel lucía un sol estupendo, pero al salir al otro lado del túnel, comenzaba a llover, asi que sea acabó el sol, además de aderezado con muchísimo viento en contra. Pero tambien es verdad, que según íbamos bajando, el tiempo iba mejorado “algo”, tampoco mucho, pero al menos dejó de llover.

Ya abajo, en el pueblo de Disentis, comenzaba la segunda subida del día, la del Oberalppass. Y gracias al track de la organización, pude ver que tenía dos tramos. Uno inicial de 7 kms, con un descanso de 2 kms para continuar con otra subida final de 10 kms. Y una vez arriba, era bajar y llegar a nuestro destino en Andermatt.

Pero al comenzar este segundo puerto, hubo cosas que pasaron. 

En la bajada del Lukmanierpass, ya me encontraba mucho mejor, y como la bajada era rápida, técnica y con un asfalto perfecto, llegué a abajo totalmente solo, al igual que el día anterior cuando bajamos el Passo San Bernardino. Ahí rápidamente, dejé la ropa en la furgoneta de la organización y sin esperar a nadie, comencé el puerto, que era subir y listo. 

Nada más comenzar la subida, cogí a un grupo de 3 ciclistas que iban unos pocos metros por delante de mí. Dos de ellos tendrían más o menos mi edad (18 años y unos meses) con un chaval de unos 20 años aproximadamente, que, para empezar, iba con un casco de contrarreloj y con una posición horrible sobre la bici, con el sillín altísimo y pedaleando de puntera.

Al principio, me puse a rueda de ellos, primero para ver que ritmo llevaban y luego, para ver cómo era el puerto en sí. Pero al poco vi que este trio no caminaba cuesta arriba (ni yo tampoco, asi que imaginar el ritmo), pero en un alarde de chulería española, pongo plato grande y les paso poniendo la cara seria como si apenas me costara ir subiendo, con un ritmo muy alto durante un par de kilómetros por que, además, ese tramo tampoco era muy duro. Lo dicho, chulapo madrileño. Pero en honor a la verdad, es que este primer tramo del puerto tampoco era para tanto, dado que en 7 kms apenas se subían 380 metros de desnivel. 

Primeros compases del Oberalppass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Como curiosidad, a este grupo de tres ciclistas los volví a ver en Andermatt, cuando ya había llegado, guardado la bici y me había duchado, por lo que confirma que el ritmo que llevaban no era muy alto.

Siguiendo con el puerto, dada la poca dificultad de este primer tramo de puerto, conseguí aguantar este ritmo hasta arriba de este primer tramo y ya en el descanso de 2 kms que había después, me lie de nuevo la manta a la cabeza y literalmente me puse todo trapo. Pura temeridad, pero lo estaba disfrutando……….. 

Cuando comenzó el segundo tramo, que era mucho más duro, iba tan “engorilado” que pasé a otros 3 ciclistas que iban en bici de montaña, y los pasé simplemente a tope, pero como si nada, es decir, como si llevara a rueda al mismísimo Pogacar y estuviera preparando su ataque poniendo un ritmo duro, pero tambien iba pensando que lo iba a pagar. 

¡¡Al ataque Pogacar!!

Este arreón apenas me duró kilómetro y medio, pero lo suficiente para a estos 3 ciclistas que acababa de pasar, dejar de verlos, poner mi ritmo y hasta arriba. 

Los siguientes 4 kilómetros, que tenían un porcentaje del 3-4% mantuve el tipo, pero estaba claro que los 5 kms finales era donde se concentraba toda la dureza del puerto, y yo cuando se pasa del 8% soy un auténtico bluff subiendo, y en esta ocasión lo demostré con creces, pero el caso es que, entre pitos y flautas, solo me quedaban ya 5 kms para la cima. La etapa estaba hecha.

Subiendo por el Oberalppass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Al paso por el pueblo de Tujetsch, determinaba la mitad del puerto y como me temía, empezaba lo duro del mismo, con alguna rampa incluso en el 14%.

El sol ya había desaparecido por completo, empezó a chispear, el viento pegaba de cara y la temperatura bajó rápidamente, había comenzado mi agonía final. Pero al final, después de un rato sufriendo, coroné el puerto del Oberalppass.

Últimos compases del Oberalppass.Foto de Rubén Fueyo @rubenfueyofotografo

Arriba del puerto, foto rápida y a abrigarse mucho, dado que, en la cima del puerto, teníamos una temperatura de 3 grados. También ahí arriba pude ver el faro más alto del mundo, que estaba construido en la cima de este puerto, en honor a todos los fareros del mundo. 

Cima del Oberalppass

Homenaje a todos los fareros en la cima del Oberalppass

Una vez abrigado y con la foto de rigor, ya solo tocaba bajar y ahí tampoco esperé a nadie, me estaba quedando congelado y estaba como loco por llegar al hotel. Además, esta bajada la recordaba de cuando estuve hace 10 años por la zona y concretamente pasé este puerto con el coche, aunque en aquella ocasión con una gastroenteritis de cuidado y sin ganas de bici. 

La bajada en sí era realmente rápida, muy fácil y un asfalto perfecto, por lo que a poco que te despistaras, la bici se disparaba a toda velocidad, y por tanto andarse con cuidado. Como curiosidad, justo cuando estaba llegando abajo me crucé a 4 corredores del equipo profesional del Tudor

Una vez ya en el Hotel Schlüssel, me cambié/duché rápidamente y como siempre, tocaba irse de paseo por el pueblo, que no hacía mala temperatura, lucía el sol y aunque con algo de fresco, se podía disfrutar la tarde. Pueblo que, por cierto, es realmente pequeño y muy pintoresco, y se cruza en apenas 20’ de punta a punta. Pero mi objetivo esa tarde era localizar y ver una gasolinera donde se rodó una escena de una película de James Bond, concretamente la de Goldfinger en 1964.

Una vez que llegué allí, la decepción fue absoluta. Apenas queda cuatro cosas de esta gasolinera, estaba en obras y solo un pequeño cartel justo al lado, indicaba lo que he comentado antes. Lo dicho, una decepción, me esperaba otra cosa, si acaso algo que sirviera como reclamo turístico. 

Cartel que certifica la película en la entrada al Hotel Aurora

Antes de volver al hotel, aprovecho para dar un enorme paseo ya que me quedaban aún 2 horas hasta la cena, y por tanto me dio tiempo a ver el pueblo a conciencia y visitar, entre otras cosas, las dos iglesias (muy bonitas) que tenía este pueblo. 

Calles de Andermatt


Vista de Andermatt desde la Capilla de Mariahilf

Después de la cena, otro paseo con algunos compañeros y a la cama, que tocaba la etapa 4 y era la etapa reina. 

Los datos del Strava

El recorrido del día