lunes, 31 de octubre de 2016

Carrera : Ciclocros de El Escorial

Carrera: CX El Escorial
Lugar: El Escorial (Madrid)
Fecha: 30 de Octubre de 2016

Empiezo a sentir buenas sensaciones por momentos.


Ayer domingo 30 de Octubre, se celebró el II Gran Premio de Ciclocrós de El Escorial Natura y mis sensaciones del día de ayer no son más que magnificas.

El día arrancó apareciendo yo allí a las 8 y poco de la mañana, después de una noche corta por tema de críos y preparación de todos los bártulos para el día de ayer, con lo que dormir, lo que se dice dormir.......poco. Apenas 4-5 horas y eso contando con el cambio de hora.

El caso es que la noche anterior, mi mujer y con buen criterio, me propone que vaya yo a mi hora para correr con mi bici y todos los bártulos de los críos y que luego, aparece ella con los críos para que puedan correr y así se evitan el madrugón y la espera de allí, mientras yo corro y el previo, que se les hace largo. Chapeau. Hemos encontrado el procedimiento para que mi carrera, con los críos y todo el proceso encaje a las mil maravillas.

Con lo cual, esto me permitió acercarme pronto para formalizar la inscripción, preparar mi bici y la de los críos, además de poder tranquilamente dar unas cuantas vueltas al circuito (además el día aunque amaneció frio acompañaba) y luego seguir calentando sin tener que pensar en otras cosas, no como en el CX de Los Molinos.

El circuito a mi me pareció simplemente magnifico, de verdad. Exceptuando alguna cosilla, como los 6 caños seguidos que había que saltar con la bici al hombro (aunque alguno con una técnica muy depurada llegaba a saltarlos montados en la bici), por lo demás de lujo.

El circuito, exceptuando la recta de salida, era todo campa y eso es una alivio para todos, además estaba a primera hora un poco húmedo por el rocío, pero luego según avanzaba el día se iría secando.

De hecho, en un circuito así, salvo error monumental del corredor, pinchar era prácticamente imposible. Como decía el circuito, era prácticamente todo campa, con un par de bancales de arena, donde el primero algo complicado al ser un poco más profundo y tener un tablón de salida, mientras que el segundo justo antes de la recta de meta, según se iba pisando se iba haciendo surco y apenas tenía dificultad. 

También el circuito tenía sus obstáculos que te obligaba a bajarte/subir de la bici y la zona de 6 saltos consecutivos que he comentado antes. Lo dicho, un señor circuito, y si ya liman esos pequeños detalles : circuitazo.

Bien, una vez reconocido el circuito varias veces y habiendo calentado más o menos bien (tomo nota metal de rodillo de cara al futuro), tocaba ir a la salida para la carrera. Poco a poco trato de meterme en la lucha de la parrilla, que aquello es una merienda de negros, ya que después de nombrar a los 16 primeros vamos todos los demás y como te coloques, ya que buena parte de tu puesto final depende de cómo te coloques y como salgas.

Y es ahí donde ayer falle, aún no tengo la confianza ni las fuerzas para en el sprint de salida darlo todo y aguantar el "agónico" 5 minutos, que es lo que pasa. Se da el pitido de salida y salimos todos como alma que lleva el diablo, yo al menos sin apretar a tope en sprint y en la primera curva arrugándome porque aun me da algo de yuyu luchar ahí por el puesto, pero todo se andará. 

Así que una vez hecha la salida, estaba de los últimos, todos ahí estirados, luchando en cada curva, metiendo manillar, rueda, codo y lo que haga falta; y así toda la primera vuelta. Ya después se empieza a despejar un poco y ahí es donde yo empecé a carburar. No andaba el último pero por ahí andaba, así que poco a poco empecé a remontar posiciones, siempre atacando por el interior de la curva para ganar la posición. 


Y ahí que iba yo ganando posiciones, que en esta segunda vuelta ya cerca del final, y por fallo mío, cuando tenía a otros cuatro a tiro de piedra, me enganché con una varilla del circuito y salí de orejas por encima del manillar. Es curioso porque a día de hoy, me duele el pecho por la zona izquierda y sin embargo los raspones los tengo en el hombro derecho, para que os hagáis una idea del restregón que me di. 

Por esta caída, a 4 corredores que había adelantado y sacaba algo de terreno, me adelantaron. Me levanté rápidamente y para arriba a seguir remando. Pero como suele suceder en estas situaciones, los primeros metras y las primeras curvas iba que me salía en todas, me había entrado el miedo e iba cuadrado, así que termine la segunda vuelta como pude.

Pero ya en la tercera vuelta, volví a coger confianza, y los 4 corredores que me habían pasado poco a poco les iba alcanzando y pasando, también en buena medida por qué un corredor de ellos se fue al suelo, lo que me permitió recortar bastante terreno y posiciones. Lo que antes perdí, lo volví a recuperar después. Pero ya los 4 que tenía a su vez delante antes de la caída, estaban totalmente fuera de mi alcance.


Ya la cuarta vuelta, trate de ir a tope todo lo posible, de los 4 que comente antes, tenia relativamente cerca a uno de ellos. Y ya que por detrás no me inquietaba nada dado que poco a poco iba sacándoles más terreno, me podía permitir el lujo de exprimirme en esta cuarta vuelta para tratar de alcanzarlo, algo que fue imposible finalizando en 40º posición de 54 corredores que terminaron. Un buen balance comparándome con las dos carreras anteriores y con magnificas sensaciones por momentos , aunque la primera vuelta es la que me penaliza toda la carrera y es algo en lo que habrá que insistir en los entrenamientos.

Pero no había tiempo de pensar en ello, ya que nada más terminar, mi mujer y mis hijos acababan de llegar así que había que recoger las bicis de los dos chavales (de 5 que tengo), y acompañarles a la línea de salida para su manga de Promesas y Principiantes (por cierto, mi gratitud a los Enbici por dejar que todo el mundo que lo necesita poder dejar allí algunas cosas, como en mi caso, las bicis de los críos). 

La configuración de las parrillas de los niños, es directamente un caos. Entre padres que se pelean por los árbitros para que sus niños estén mas adelante, el griterío de los chavales, los árbitros, la organización.................un caos. Pero finalmente mis chavales consiguieron salir y correr, apenas 1,5 kms sin obstáculos, ni arena ni nada, y una carrera de apenas 7-8 minutos, pero que los chavales disfrutaron. Aunque en mi caso, os aseguro que yo disfruto más que ellos, ya que me hace ilusión verles y que se lo pasen bien, ya que cuando terminan me piden que sigamos montando en bici, se quejan de que cortas son las carreras y que cuando es la próxima. Y si todo va bien, en 15 días en Mejorada del Campo volvemos allí toda la familia.

Una vez terminada la carrera de los chavales, tocaba recogerlo todo y ya que estábamos en El Escorial, aprovechamos toda la familiar para pasar el día allí, comer fuera, pasear por los Jardines del Fraile y llegar a casa por la tarde tranquilamente, todos contentos y muy cansados. Y mi mujer diciéndome que días como este, hay que repetirlos, que ha funcionado el plan.

Blanco y en botella.

Hasta la próxima.

Carrera : Ciclocross de Brunete

Carrera: CX Brunete
Lugar: Brunete (Madrid)
Fecha: 23 de Octubre de 2016

Fango para aburrir.


Lo que son las cosas, hace 15 días comenzó la copa de ciclocross de Madrid en la localidad de Los Molinos, en plena sierra, y nos deleitaron con un circuito, en mi humilde opinión, bastante mejorable, y eso sí, con una temperatura totalmente veraniega y tragando polvo a más no poder.

Hace 2 días, se reanudaba la competición en Brunete, y la verdad, ni tanto ni tan calvo, porque chupamos agua y barro para aburrir. Perdón, y cuando quiero decir barro, quiero decir fango. Porque es lo único que había, fango y mas fango.

El circuito en sí, a mí personalmente me pareció muy bien diseñado, técnico pero evitando los típicos arboles a los que hay que hacer tropecientos mil giros de 180 grados. Al contrario, curvas abiertas, curvas cerradas las justas, sitios para patear, subidas, bajadas. Si en algo hay que ponerle pegas, si acaso en que el circuito era básicamente caminos de tierra, y lo que se dice campa, inexistente. Pero para ser el primer año que lo celebran, me parece un circuito magnifico.

Otra cuestión, es la cantidad de fango que había, por que se tiro lloviendo toda la semana anterior y hasta poco más de una hora antes de empezar diluviaba, y el circuito no es que se empapara, es que directamente se harto de tragar agua. Y en eso la organización no tuvo la culpa. Aunque mejor esta clase de condiciones meteorológicas para el ciclocrós, que un secarral como hace dos semanas.

Pero centrémonos, mi carrera empezó el día anterior, reparando de carácter de urgencia, mi freno delantero, ya que directamente no tenia freno y tampoco era plan de ir en kamikaze allí, y esto veréis mas adelante, que tuvo su importancia en el devenir de mi carrera.

Ya el día de penitencia, toco levantarse pronto, para dejar la casa preparada, la comida hecha y los niños vestidos y limpitos, para que a eso de las dos de la tarde, desaparecer durante 3 horas y media. Es decir, había que ganarse el derecho a desaparecer, y este stress lo creáis o no, físicamente merma y pasa factura.

Ya llegando al pueblo de Brunete, no llovía: diluviaba. Y el cielo esta negro de verdad, ya los días anteriores se comentaba las particularidades del circuito y la sensación era que nos íbamos a enterar de lo que era correr en barro.

Llegue un poco pronto, como iba solo, podía tomármelo con calma e incluso ver el circuito antes de salir, decidí que mis hijos no acudieran ya que no quería correr el riesgo que se pusieran malos o que tanta mala condición atmosférica, les hiciera perder este entusiasmo inicial por las carreras de bici. Prefiero ir con pies de plomo en este asunto.

Vi salir a los Master-30 y después, siguiendo su estela, me metí por el circuito para tratar de hacerlo, pero cuando llevaba apenas medio circuito, desistí. Aquello era incluso calentando una agonía llena de barro, y preferí guardar fuerzas y no forzar los frenos en la vuelta de reconocimiento. El circuito estaba muy divertido.

Además, parecía que tímidamente quería salir el sol y ya había parado de llover, cosa que se agradeció. Ya en la línea de salida, saludando a unos y a otros, y tratando de estar más espabilado en la salida que en Los Molinos, donde directamente estaba el último. Pero aquí, tratando de ir poco a poco recuperando sensaciones y actitudes, me metí en medio de la parrilla de salida, cuando después de llamar a los 16 primeros, dieron paso al resto de corredores. Había mucha gente por delante, pero también tenía mucha gente detrás. Al menos en eso, ya hemos mejorado.

Se dio el pistoletazo de salida y allí que salimos todos como alma que lleva el diablo, yo tome mis precauciones dado que la entrada al circuito era un bordillo aunque habían puesto tierra para hacer rampa, pero por ahí no cabíamos todos, así que prefiero frenar que no tragarme a alguien y adiós carrera.

Los primeros compases de una carrera de ciclocrós son siempre agonísticos, ya que vas todavía con el arreón de la salida y si a esto le sumas que las primeras rectas están llenas de fango, lo estiras mucho más aún. Ya que en la recta de contrameta y meta, que eran dos rectas de fango, ahí íbamos todos por donde se podía, resbalando, haciendo equilibrio, pasando por charcos, tragando barro……


La cosa se estiró bastante, aunque en la primera vuelta los nervios siempre están a flor de piel y más de uno se deja llevar por los nervios, aunque eso es otra cuestión, cada uno tiene su carrera, su objetivo y sus fuerzas, y no por ello hay que ir avasallando a los demás, diciendo cosas, gritando o incluso empujando, y eso lo he visto en la carrera de Brunete, pero como tampoco es plan de poner nombre y apellidos a este asunto, mejor dejémoslo correr, más que nada porque fui testigo de ello.

El caso es que viendo el panorama, yo a mi ritmo, estaba ahí para coger ritmo de competición, técnica y entreno de calidad. La verdad es que me encontré bien, la primera vuelta se me hizo dura pero más o menos aguante el tipo, aunque en las zonas de pateo lo paso mal, y en la segunda que ya había dejado de llover, me encontré mejor y de hecho incluso realice varios adelantamientos.

Pero en la tercera vuelta tocaba agonizar, la espalda ya me empezaba a doler y el entrenamiento estaba hecho, además, los frenos habían desaparecido, es decir, me había fundido las pastillas de freno con lo que en cada recta tampoco podía acelerar mucho ya que luego en las curvas, simplemente me tenía que dejar ir para que la bici fuera frenando poco a poco gracias al fango, con lo que en esta tercera vuelta me pasaron lo menos 8 o 9 personas.


Además, lo reconozco, no me apetecía nada hacer la cuarta y última vuelta, con lo que a falta de un kilometro, después de pasar la zona técnica y antes del gran charco que había en el circuito, iba mirando para atrás, esperando que el primero, un meteórico José Luis Rebollo, viniera y me doblara para así ahorrarme la última vuelta.

Así que fui levantando el pie hasta que justo al pasar el gran charco me paso por la derecha como una exhalación, así que ya solo quedaban los últimos 500 metros y fin de carrera.

Mis sensaciones no fueron malas, aunque siendo mi tercera carrera desde mi retorno por la “sanción de dopaje familiar” (mira que ha hecho gracia esta expresión) creo que voy mejorando poquito a poquito. Esto es una camino lento, tortuoso y sufrido. Asi que es lo que toca.

La próxima semana, El Escorial, a ver que tal se da.

Hasta la próxima

PD : Agradecer las fotos a Niervesgrpics y N12 Comunicación

lunes, 10 de octubre de 2016

Carrera : Ciclocross de Los Molinos

Carrera: CX Los Molinos
Lugar:  Los Molinos (Madrid)
Fecha: 09 de Octubre de 2016

Disfrutando con los niños.


El pasado domingo 9 de Octubre se dio el pistoletazo de salida a la nueva temporada de CX en Madrid, concretamente en la localidad de Los Molinos, pueblo ubicado en plena Sierra de Guadarrama, donde allí acudí junto a mi familia para disputar dicha prueba.

Llevaba dos años fuera del circuito de ciclocross, desde el 20 de Diciembre de 2014 en El Escorial, una disciplina muy bonita y a la vez, tremendamente dura, agonística y técnica, donde rápidamente se te ven las vergüenzas, pero eso me daba igual, quería volver al circuito, donde se perfectamente que voy a sufrir en todas las pruebas y conseguiré resultados escandalosamente malos, pero hay que volver, aunque para mi lo importante ayer no era eso, lo importante para mi era que mis hijos Álvaro y Adrián iban a participar en su primera carrera de bicis, en categoría principiantes y promesas.

Su entusiasmo y sus ganas de participar, iba en aumento según iban pasando los días y acercándose el domingo, así que ya el sábado por la tarde junto a ellos, tocaba el ritual de prepararlo todo para el día siguiente: ropa, herramientas, bici, etc........y ya que íbamos toda la familia, tendríamos que llevar los dos coches, ya que dos adultos, 5 niños, 3 bicis y 1 carrito no cabe todo en un coche. Pero la ilusión de prepararlo todo era máxima.

Ya el domingo, toco madrugón para toda la tropa, a las 7 de la mañana, mas temprano incluso que un día normal que suele ser a las 7:30. Cosa extraña se levantaron de un tirón y ya incluso se pusieron el traje de luces, y además, lucia un sol esplendido con lo que el día apuntaba maneras de que íbamos a tener una temperatura magnifica, aunque estaréis de acuerdo conmigo que este sol y temperatura un 9 de Octubre normal no es.

Llegamos a Los Molinos a las 9:10 de la mañana, y empezó la actividad frenética. En apenas 1 hora, tenia que salir yo y tenia que dejarlo todo atado y preparado antes de correr. Así que raudo y veloz, fuimos todos al centro de inscripciones, es decir, el bar de turno, a coger los dorsales mío y de los peques, para volver corriendo a los coches y empezar a montar bicis, cascos, dorsales, etc......para volver de nuevo a la zona de salida a las 10, es decir, con 15' de margen mientras le explicaba a mi mujer y mis hijos el procedimiento a seguir mientras yo corría. Les tocaba esperar un rato a que yo terminara.

Ese era el momento mas complicado, estar yo corriendo mientras mi mujer estaba con los 5 por ahí y dos de ellos con bici. Pero se las apaño muy bien, ya que experiencia y aplomo no le falta.

Yo mientras tanto, coincidí con mi compañero de equipo Luis y pudimos calentar 10' escasos, aunque yo estaba muy tranquilo, sabia que no tenia nada que hacer, asi que para mi esto era un entrenamiento de calidad aunque claro, trataría de hacerlo lo mejor posible. Como era lógico y natural, al no tener ningún punto de las ultimas temporada, estaba en la ultima línea de parrilla de salida y uno piensa que tiempos aquellos, y no hade mucho, donde estaba en primera línea de parrilla. En fin......

Se dio el pistoletazo de salida y allí unos 70 tíos, que para una carrera de CX es una burrada, sprintando como locos, todos apretaos, metiendo rueda, manillar, codos, etc......así durante la primera vuelta del circuito, al que por cierto, no di ni una sola vuelta de reconocimiento, es decir, todo lo que me encontraba era nuevo y además en pleno fragor de la batalla y con el sabor a sangre. Surrealista. Aunque los m50 y m60 que venia por detrás, los dejaba pasar sin ningún problema, ya que mi guerra no es la suya.

Ya en la segunda vuelta, la cosa se estiró bastante. Los primeros a su rollo, los demás persiguiendo y otros sobreviviendo. Ya en la tercera vuelta, la cosa estaba mas despejada, pero ya había bajado mi ritmo, el cansancio me iba haciendo mella además de problemas mecánicos en forma de que las calas no las tenia bien apretadas y se me salían muy fácilmente y una excesiva baja presión en el neumático delantero que apunto estuvo de mandarme al suelo un par de veces.


En la cuarta vuelta, levante el pie definitivamente, ya olía los primeros que estarían a punto de doblarme, así que esta vuelta me dedique simplemente a terminarla, aunque eran cinco vueltas, mi objetivo ya estaba cumplido así que al pasar por la línea de meta y sin que me doblaran, decidí bajarme, mas que nada por que estaba ya mas preocupado de la situación de mi mujer y mis chavales.

Así que sin cambiarme ni nada, me fui rápidamente a buscar a mi mujer que ya andaba un poco cansada de lidiar sola con todos, con lo que el que apareciera yo por ya por allí lo agradeció bastante. Mientras terminaban los demás, yo aproveche para explicarles a mis hijos donde tenían que salir, por donde era el circuito, que piñón deben llevar, etc.........y ellos con una ilusión tremenda. Me lo iba a pasar mejor ahora que antes en plena carrera.


Después de un rato por allí, mientras los jueces ponían a todos los chavales en orden, dieron la salida a los Principiantes (Álvaro) y a los Promesas (Adrián), que salieron todo lo deprisa que podían. Yo estaba súper contento, me hacia una ilusión tremenda y verles así disfrutar es una satisfacción enorme.

Mi mujer y yo, además de sus otros hermanos, les animábamos en cada curva y alguna vez tuve que darle un empujón a uno de los míos en un repechón, bueno, lo hice yo y todos los padres con sus chavales. Allí el resultado era lo de menos, lo importante es que se lo pasaran bien. Y lo hicieron. Nada mas terminar, su primera pregunta era que donde estaba el Aquarius que daban a los chavales y cuando era la siguiente carrera.

Después a cambiarse de nuevo, recoger los bártulos e invitarles a un helado a todos, que se lo habían ganado. Poco después de camino a casa, todos directos a dormir la siesta, ya que en la apenas media hora hasta casa, cayeron todos KO del cansancio y el madrugón. Así se termino un buen día.


Mis sensaciones, mejores de la esperada pero peores que antaño. Aparte de que el circuito no me gusto nada (excesiva piedra, curva, baches), he perdido muchísima técnica de curveo, mucha potencia y mucha resistencia. Es decir, de todo. Lo único que no he perdido son las ganas de correr, ya que aspiro a hacer un 13 de 13 en el calendario de Madrid. Será difícil pero no imposible, pero la única manera de mejorar en carrera, es sufrir en carrera. Se podrá entrenar mas o menos fuerte, mas o menos tiempo, mas o menos técnica.......pero el agonismo, el sabor a sangre, la tensión............solo en carrera y eso hace mucho. Pero bueno, lo importante, que a mis hijos les has gustado esto, así que ya estoy pensando en la próxima carrera para llevar a los chavales.


Hasta la próxima.

lunes, 3 de octubre de 2016

Carrera : Trofeo Virgen del Rosario

Carrera : Trofeo Virgen del Rosario
Lugar : Boadilla del Monte (Madrid)

Fecha : 25 de Septiembre de 2016

Ayer 25 de Septiembre de 2016, se acabo mi sanción por dopaje familiar, como le llamo yo el hecho de tener 5 críos pequeños y con lo que conlleva.

Mi última carrera Máster fue el 17 de Mayo de 2016 en Fuenlabrada, y ayer en Boadilla han transcurrido 1 año, 4 meses y 8 días, o lo que es lo mismo, 497 días, sin ponerme un dorsal ya sea en carrera de carretera, ciclocrós o marcha cicloturista. Nada de nada en todo este tiempo y ha sido una larga travesía en el desierto la verdad.

Entre medias, una preparación para una Alpen Brevet, con el resultado de una Apendicitis operada de urgencia y dicha aventura alpina se marchó y mucho me temo, para que tarde mucho tiempo en volver. Es decir, un cumulo de circunstancias donde esta larga espera se ha hecho muy larga.

Aún me estoy preguntando cómo se me metió en la cabeza el apuntarme a la carrera de Boadilla, ya que aunque creo que de forma no estoy mal (dentro de mi nivel, claro está), no es lo mismo que meterse en medio de todos los lobos que ahora mismo hay en máster, y más en la última carrera de Madrid, donde muchos se están jugando su puesto final y la mayoría están con el ritmo de todo el año, algo de lo que es evidente, no tengo.

Pero ahí que me anime, pero con la mente puesta en el ciclocrós que da comienzo de aquí en dos semanas, había que buscar un poco de ritmo de competición y volver a catar el sabor a sangre en la boca, el poco oxigeno en el cerebro y el dolor de piernas antes de comenzar dicho calendario.

Era la primera vez que corría en Boadilla (al menos la carrera de verano, el pavo si lo he corrido alguna vez) y había que dar 9 vueltas al circuito de 9 kilómetros y pico, que el Club Ciclista Boadilla había preparado los últimos tres años, con una subida inicial que te pone en solfa, con 2-3 kms por la urbanización Monteprincipe donde no hay nada de descanso y el descenso a meta por la autovía a mil por hora para comenzar de nuevo pasando por el tramo de pavés del Palacio de Boadilla.

Lo mejor de todo fue el previo de la carrera dado que mucha gente se acerco a saludarme y charlar un poco conmigo, con las típicas preguntas de que tal todo, la familia, que poco se me ve y cosas así. Repito: lo mejor de todo.




Y así paso el tiempo relativamente volando, hasta que puntualmente con 20' de retraso sobre la hora oficial de comienzo de la prueba (9 de la mañana) se dio el pistoletazo de salida a los 140 corredores.

Y como recordaba, se salió prácticamente esprintando. Yo solo recuerdo que fue arrancar y esprintar a cola de pelotón con el látigo a tope, hasta que a los 2 kms de salir, comenzaba la subida a Pozuelo y su desvío a Monteprincipe. Dicha subida se hizo fuerte, no sé si a mil por hora, pero a mi desde luego me lo pareció, pero como era la primera, la pase como buenamente pude.

Después la travesía por la urbanización Monteprincipe, que no tenía grandes cuestas ni rampas, pero el machaqueo de ir subiendo y subiendo, además de con plato y apretando el culo, machaca mucho más de lo que parece. Hasta que llegamos a la rotonda que daba paso al tramo de autovía. Ahí miré para atrás y ya iba el último. Desconozco si por que había gente cortada y ya no la veía, o es que realmente iba el último.

Ya en el tramo de bajada, pude recuperar posiciones para tratar de ponerme más delante de cara a la segunda vuelta. Y aquí empezó mi calvario. La siguiente subida la subí más o menos bien, aunque pensando que me quedaban 7 mas............me entraban escalofríos, pero luego llego el tramo donde no pensé que me quedaría. Y es que finalizando el tramo de la urbanización, en el repunte final que acaba en una rotonda y de ahí para abajo por la autovía, cuando apenas me quedaban 50 metros, literalmente explote. Aunque no del todo.

Llegue arriba con apenas 10-12 segundos perdidos y pensaba que en el tramo de bajada podría enganchar, y de hecho entre ir esquivando los coches de asistencia y su rebufo cuando pase por meta por segunda vez, apenas me sacaban 20 metros, pero ya era del todo imposible. Se había acabado la carrera para mí. Y mirando en ese instante, cuando apenas llevaba 19 kms la media que tenía era de 43 Kms/hora. Casi nada.

En ese preciso instante cambié el chip, ahora tocaba entrenar, así que seguí solo el resto de la tercera vuelta y la cuarta completa (aunque los jueces al pasar por meta me decían que estaba fuera y me quitara el dorsal), pero estaba entrenando. Además, sabía que antes o después me iban a doblar y era una buena oportunidad para meterme de nuevo en la carrera para ayudar a mi compañero Coleta, que podría hacer algo en Master-50.

Así que en la quinta vuelta, justo en el tramo de bajada por la autovía, fui doblado por el pelotón, donde discretamente me puse por ahí en medio y estaba de nuevo en carrera, o haciendo un entreno de calidad.

Ya en mi sexta vuelta (la séptima para el pelotón), la subida se hizo de forma desatada, a tope, pero lo que son las cosas, no lo pase mal y la pase sin problemas. Pero en el tramo de Monteprincipe de nuevo me fui a atrás del todo, más que nada porque no quería estorbar a nadie, ya que la gente se estaba jugando la carrera y no quería ningún susto que estas cosas las carga el diablo. Así que en el mismo punto que la vez anterior, me deje ir para terminar esa vuelta a mi ritmo y a la vez mi carrera.

Aunque lo peor de todo fue las noticias del accidente de Miguel Ángel de la Fuente, donde una moto que NO era de la organización hizo caso omiso a las indicaciones de la Guardia Civil de que la carretera estaba cortada y provoco su atropello, acabando los dos en el hospital a cual más grave. Mis ánimos desde aquí a Miguel Ángel y al otro pollo espero que le caiga todo el peso de la ley encima, porque lo que ha hecho no tiene nombre.

En fin, conclusiones a parte, mejor de lo que yo me esperaba aunque la verdad, la diferencia de ritmo es más que evidente, ahora solo toca ir a mas carreras y sufrir, tragar kilómetros y kilómetros de miseria en competición para que en algún momento, y puede que ese momento no llegue nunca, pueda estar en el pelotón principal o mal, pero vamos, lo principal es pasárselo bien y volver de una pieza a casa.

Nos vemos en el barro.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Escapada Pirenaica (retomando viejas costumbres)


El pasado viernes 12 de Agosto, después de largas y duras negociaciones con la que realmente manda en mi casa y supongo que como en muchas (o casi todas en las que hay niños de por medio), conseguí escaparme un día a Pirineos. Y cuando digo un día, quiero decir horas......

La última vez que visité los Pirineos fue en el 2012, cuando estuve por la zona de Bagneres de Luchon y Ax-Lex-Thermes, aunque mi última escapada fue en el 2013, cuando pude ir a los Alpes 7 días, un viaje que tengo muchos recuerdos y muchas cuentas pendientes debido al calamitoso estado de salud en el que fui, ya que una inoportuna gastroenteritis a 1 día de salir para allá, me dejo KO toda la semana. Aunque lo disfrute, pero no como yo hubiera querido. Y sinceramente, es algo que ahora mismo veo muy pero que muy difícil de repetir. Aunque la esperanza es lo último que debe perderse, como se suele decir: Nunca dejes de creer. Mi lema para prácticamente todo.

Ya sin irme por las ramas mucho más, el viernes 12 de agosto, toco pegarse un madrugón, aunque ya con el cuerpo acostumbrado dado que llevo casi 3 meses levantándome sábados y domingos a las 5 para salir a entrenar por el carril a las 5:30 de la mañana, así que levantarse a esa hora para coger el coche y recorrerse los 360 kms que había hasta Saint-Lary-Solaun estaba chupado.

La clave eso sí, es dejarlo todo preparado la noche anterior: la bici revisada en el coche, toda la ropa en la mochila, avituallamiento, documentación, desayuno, etc……nada debe quedar a la improvisación, ya que como siempre iba con la agenda apretada.

La idea era salir de Villafranca del Campo (Teruel), donde está mi campo base en esta época del año, a las 6 de la mañana para a las 9:30 estar en mi destino. El camino a seguir era coger la autovía hasta Zaragoza, prolongando hasta Huesca y ahí girar a la derecha dirección Lleida para llegar a Barbastro. Hasta este punto, en un 95% es autovía con lo que la velocidad media de crucero era óptima. A partir de Barbastro, quedaban 90 kms hasta el Túnel de Bielsa pasando por localidades como Ainsa o Biescas (esta acaba de cumplir 20 años de un trágico suceso que conmociono a toda España), carretera en buen estado, pero con mucha curva. A las 8 de la mañana se va bien porque no hay apenas tráfico.

Una vez pasado el Túnel, toca el descenso hasta Saint-Lary-Solaun, donde los primeros 10 son tremendos, ya que el puerto hasta el Túnel de Bielsa por la parte francesa en un puertazo (lo he subido) y, además, los franceses conducen realmente mal, todos aplatanados por el medio como si el mundo no fuera con ellos.

Como decía, puntualmente a las 9:35 aparque en Guchen, justo a la desembocadura de la bajada del Hourquette d’Ancizan, el último puerto del día.

La idea era ir hasta la localidad de Beyredes (un poco más allá de Arreau), para subir el col de Beyrede, que no conocía y por lo que había leído, es el primo del Col  d’Aspin que ya conozco por sus dos vertientes. Bajar por el otro lado para acabar en la intersección del Aspin, Hourquette y Beyrede, para seguir hasta Saint-Marie de Campan, donde subiría el verdadero coloso del día: el Col du Tourmalet.

Una vez coronado, media vuelta de nuevo hasta Saint-Marie de Campan y empezar a subir el Aspin en sus primeros 5 kms, para tomar luego el desvío para subir el Hourquette d’Ancizan que también era desconocido para mí, y luego bajar a Guchen para dar por finalizada la etapa. Sobre el papel (y según Google Maps) 92 kms, luego la realidad (Garmin mediante) se impondrá con datos.

Empecé a pedalear a las 9:45, todo cuesta abajo todo hay que decirlo, con manguitos y chaleco ya que hacia fresquete (no llegaba a los 10 grados de temperatura), pero era ropa fácilmente quitable y guardable en los bolsillos del maillot (siempre me acuerdo de La Cobertoria de hace 5 años).

Destacar sobre todo la cantidad de ciclistas que había, si digo que en 30 minutos vi a cerca de 50-60 me quedo corto. A dos de ellos los cogi bajando hacia Arreau, les pasé y eso que iba a mi ritmo, tranquilo ya que estaba calentando, pero el caso es que se picaron y se pusieron a bloque a hacer relevos, así que ni entré en guerra con ellos. Rápidamente encontré el desvío al Col de Beyrede y que les vaya bonito.

La verdad es que, excepto el Tourmalet, que ya lo he subido en 4 ocasiones anteriores a esta, tanto este Beyrede como el Hourquette no tenía ni idea de su longitud ni su dureza, así que sería una sorpresa para mí, eso hizo que este primer puerto me lo tomara con mucha calma ya que era territorio comanche.

El puerto es un señor puerto, y en nada tiene que envidiar a su primo hermano el Col d’Aspin. Tiene un arranque durísimo con cerca de 1’5 kms que no baja del 10% e incluso con tramos del 14%. Después hay cerca de otro km en llano con una pequeña bajada para afrontar los últimos 8 kms, ya que en total el puerto tiene 11 kms.

Es una preciosidad de puerto, realmente me recordaba mucho a Spandalles (el primo hermano del Col du Solour), con una carretera estrecha (apenas el ancho de un coche), bosque cerrado (muchísima subida en sombra) y asfalto en buen estado (aunque no perfecto). Y sobre todo muy pero que muy tranquilo, ya que en toda la subida solo vi dos coches.


Decir, que estos 7 kms finales, son bastante llevaderos, prácticamente todo el rato en torno al 6-7%, excepto un tramo como a la mitad de cerca de 1,5 kms que del 12% no baja ni un solo momento. Una recta que se hace larga y a pleno sol, entre praderas y algunas casas de muy buen ver, lo que denota el nivel económico de la zona.

Ya al final suaviza un poco. Arriba corone con buenas sensaciones y en tiempo. Además, justo arriba me pasó uno de los dos coches que vi en toda la subida y pasó algo que jamás había visto. Daba la casualidad que arriba había un rebaño de vacas a lo largo de la carretera e incluso algunas paradas en medio, cosa que ya he visto muchas veces, pero que sin decir nada ni hacer movimientos bruscos puedes pasar por su lado que no pasa absolutamente nada.

El caso que el “listillo” del conductor que me acababa de pasar, frena justo al lado de las vacas y en vez de esperar a que se muevan poco a poco hasta a apartarse no se le ocurrió otra cosa que hacer acelerones y pitarlas, a una de ellas se le cruzaron los cables y le metió un cabezazo con los cuernos que le arranco prácticamente todo el parachoques delantero.

Y ahí estaba yo detrás y tenía que pasar por ahí, me pare y la vaca en cuestión se apartó, pase rápidamente y fue pasar, y esa vaca la tomo a golpes con otra vaca. El del coche, estaba jurando en arameo, pero él se lo había buscado.

Este coche aún daría más que hablar, ya que mientras yo me hacia la foto de rigor arriba, me paso para bajar por la otra vertiente.

Arriba, lo que hay es una explanada grande con un montón de coches de senderistas, ya que como casi todos los puertos de los pirineos, había multitud de caminos indicados para hacer rutas y a eso los franceses son muy aficionados.


Comencé el descenso del Col de Beyrede, un descenso de apenas 5 kms por una carretera igual que por el otro lado, es decir, asfalto botoso, estrecho y curveado, pero el caso es que una bici baja más rápido que un coche en este terreno, con lo que el coche que había mencionado antes, en apenas 1 kms lo había alcanzado y le podía haber pasado, si me hubiera dejado pasar, pero claro, no estaba por la labor. Viendo el percal, tomé cierta distancia de seguridad que no es plan de jugársela, que precaución, ante todo, y bien que hice, ya que en el descenso hay dos tramos sin asfaltar, en roca viva. Cerca de unos 500 metros cada tramo, que los baje a 3 por hora, esquivando las rocas y tratando de sobrevivir a este tramo.

El coche en cuestión, en cuanto vio este tramo de rocas, piso el freno en seco y ahí se quedó clavado, le pasé por la izquierda y ya no le volví a ver más.

Una vez terminado el descenso, volvía a coger a la carretera de descenso del Col d’Aspin que lleva hasta Saint-Marie-de-Campan para empezar el Tourmalet.

Hay que reconocer que esta vertiente (la de la estación de Ski de La Mongie) es más fácil que la vertiente de Luz-Saint-Sauveur. Tiene 17 kms, pero los 4 primeros son realmente fáciles ya que son al 2-3% de desnivel, para luego los últimos 11 no bajar del 8-9% en ningún momento.

Aunque lo peor de este puerto, no es el asfalto (que hasta La Mongie está perfecto), ni el desnivel, ni el calor………lo peor es el tráfico. Ya que la cantidad de coches que hay es tremendo, también es verdad, que empecé a subir el puerto casi a las 11:30, hacia un día estupendo y una temperatura magnifica.

El puerto, ya lo conocía de haberlo subido en bici una vez anterior, pero en coche al menos 2 o 3 veces más, así que desde abajo me puse un ritmo y para arriba, me encontraba fenomenal, iba a muy buen ritmo, con el maillot totalmente abierto y bebiendo regularmente.

Pasé a unos cuantos ciclistas en la ascensión y sorprendentemente, no me pasó ninguno, y es de sobra conocido, que yo Pantani no soy, más bien me acerco más a la figura de Greipel (y eso que llevo ahora la misma bici).

Coroné el puerto cerca de las 12:45 aprox, los últimos 4 kms (después de pasar la Mongie), mantienen su asfalto original botoso y típica carretera de puerto, además de muchas curvas que lo hacen muy atractivo, donde seguía con mi ritmo y de ahí hasta el final.

Arriba lo esperado, este puerto es casi un monumento nacional y es La Meca en los Pirineos para todos los ciclistas, así que arriba hay un trajín de gente considerable de toca clase, condición y pelaje. 

Lo que más me sorprendió fue ver a esa manada de llamas en la cima del puerto, yo pensaba que este animal solo estaba en Los Andes. No dejaba de ser una imagen muy curiosa.



Una vez hecha la foto de rigor y disfrutar del momento unos minutos, me abrigue bien con los manguitos y el chaleco, para tirarme para abajo, y lo reconozco: disfrute la bajada como un enano y fui deprisa, no por el hecho de ir mal de tiempo, sino todo lo contrario, iba en la programación prevista, pero me apetecía bajar disfrutando el descenso, donde no había ciclista ni coche que viera que se me resistiera a pasarle como un cometa. Es más, hasta me permití el lujo en un tramo bastante recto, hacer un “Chris Froome” (pero sin pedalear, que para eso hay que tener unos huevos del tamaño de balón de playa), alcanzando los 80 Kms/h. Un lujazo la verdad.


Una vez debajo de nuevo en Saint-Marie-de-Campan hice una parada técnica a rellenar los bidones justo en la fuente del cruce, antes de comenzar los 5 kms de comienzo del Aspin que me llevarían hasta el desvío del Hourquette d’Ancizan.


Estos 5 kms realmente muy llevaderos, con prácticamente un porcentaje del 3-4% y alguna rampa suelta de algo más, pero con el maillot abierto, habiendo comido/bebido bien, buenas sensaciones y disfrutando del entorno, se hizo una transición realmente sencilla.

Pasados estos 5 kms, el desvío hacia el Hourquete d’Ancizan estaba a la derecha, aunque se puede seguir otro km más hacia arriba y coger el desvío que hay al Lac de Payolle, ya que ambas carreteras confluyen en el mismo punto, que es donde realmente empieza el puerto y donde se empiezan a ver el típico cartel con el kilometraje que te queda y la pendiente media del kilómetro que empiezas.

Mientras tanto, desde el desvío hasta esta intersección hay casi 2 kms de explanada entre praderas, que más parece un camping que otra cosa, con multitud de familias con caravanas y tiendas de campaña, disfrutando del sol, los ríos, la comida y alguna que otra siesta.

El puerto del Hourquete d’Ancizan si tengo que definirlo de alguna manera, es que es idílico para pasar el día con la familia. Ya que hay mil sitios para tranquilamente aparcar el coche a la sombra de un árbol, buscar una pradera, echar el mantel y hacer la tarde allí. Lo recomiendo.

En cuanto al puerto en si, por esta vertiente no es gran cosa, tiene un arranque suave y luego da paso a unos 4-5 kms al 6-7% que con calma y a ritmo se pasa sin problemas. Luego a 4 kms del final, tienes un kilómetro de descenso (tal cual) para afrontar los últimos 3 kms, donde los 2 últimos son en plena pradera y donde ves todo el trazado hasta el final.



Un peligro, ya que como veas a varios ciclistas por delante, ya la has liado, te emocionas, piensas que solo te quedan 3 kms de etapa y a por ellos, y eso fue lo que me ocurrió, incluso hubo un tramo de unos 300 metros que me atreví hasta poner el plato aprovechando un pequeño tobogán que había en la carretera, y tanto que lo eche todo que acabe sprintando el ultimo kilometro y todos los ciclistas que había, simplemente les rebase todo trapo.


Una vez arriba, toco la foto de rigor y bajar por la otra vertiente, ya que justo abajo era donde tenía aparcado el coche. Y tengo que decir, que la otra vertiente del puerto es tremenda, una preciosidad tanto por el trazado, el entorno y la dureza de la subida.

Baste como anécdota, que al kilómetro de empezar a descender tuve que parar a quitarme las gafas de sol, ya que de tanta sobra que había apenas podía distinguir el trazado de la carretera, una vez hecho eso, pude continuar con mi descenso con total normalidad.

Después de un descenso precioso y algo técnico, llegue al coche a la hora prevista, incluso con algo de adelanto, que me permitió tomarme el retorno a casa con más calma. Ya en el coche, me estaba esperando un fabuloso bocadillo de tortilla de casi media barra de pan, que gentilmente mi suegra me había preparado la noche anterior. Digamos que duro menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Después de devorar el bocata, me dio tiempo a darme un paseo de casi una hora por la localidad de Saint-Lary Solaun, que me vino de cine para relajar las piernas, descansar y quitarme la tensión del recorrido de encima.

Al rato, inicie el retorno a casa y con la suficiente calma como para llegar a la hora establecida a casa y dar por terminada una aventura de 14 intensas horas. Eso sí, al llegar tocaba hasta la hora de la cena cumplir con la familia, así que las casi dos horas de montar en bici con los peques, jugar al futbol, al frontón o simplemente escalar a la montaña de al lado del pueblo había que hacerlo con una sonrisa de oreja a oreja y demostrando que soy el incansable. Aunque a eso de las 12 que fue a la hora que pude meterme a dormir después de dejar a toda la tropa durmiendo…….caí en 3 segundos y con una sonrisa de oreja a oreja, y por supuesto, pensando en el 2017.



Hasta la próxima.