lunes, 24 de octubre de 2011

Jó, que noche (Parte II)

Hace tiempo, concretamente en Octubre del 2011, publique en este modesto blog, una entrada titulada “Jó, que noche”, bien, aquí va la segunda entrega.

 

 

La mayoría de los lectores de este blog sabe, que aquí el que suscribe, realizo entrenamientos nocturnos casi a diario dadas mis condiciones personales.

 

Entrenamientos que no dejan de ser carril bici de colmenar para arriba y carril bici de colmenar para abajo, con alguna que otra variante, ya sea velódromo de Alcobendas o ciclocross en el Parque Central de Tres Cantos.

 

Dicho esto, la verdad es que he últimamente he visto y vivido una serie de circunstancias que hace que piense que el mundo está loco, que la sociedad está mal y que ya no entiendo nada de nada.

 

Hace poco, en una noche de viernes, salí a entrenar por el carril después de dejar a toda la tropa dormida, teniendo tiempo para entrenar con relativa calma y no con prisas como en mi es habitual.

 

Cierto es que ya era tarde, pero la costumbre de salir a las 11 de la noche un viernes, es ya algo más que habitual. Y esa noche fue para recordar.

 

Entre en el carril por el Hotel Foxá Tres Cantos y me tiré hacia abajo, hacia Madrid para ir hasta la Casa de Campo y vuelta, es decir, unas 2h 30’ aproximadamente. El ir hasta allí como es cuesta abajo, se va como un tiro, pero luego la vuelta va picando para arriba todo el rato y es lo que buscaba.

 

Lo primero que sucedió fue que en pleno carril bici, al poco de entrar en el mismo,  un excursionista decidió que montar su campamento nocturno en medio del carril era buen sitio para dormir, asi que me tope con este individuo tumbado en medio del mismo, envuelto en su saco de dormir, durmiendo a pierna suelta.

Apenas llevaba 15 minutos en bici y la noche prometía.

 

Poco después,  a lo lejos vislumbre un coche metido en pleno carril bici, no es que estuviera parado al un lado, ni mucho menos. Estaba cruzado en el mismo,  y allí, con los cristales empañados, una pareja estaba dando rienda suelta a su pasión, aunque eso sí, jodiendo el paso por el carril.

 

El tema me jorobo bastante, por que anda que no hay sitios para que estén solos, pero no,  en medio el carril bici. Y por ahí no trago. Puse mi foco nuevo a plena potencia, que ilumina 150 metros y deslumbra, y cuando pase por su lado, les di un buen grito y un par de golpes en el techo el capo del coche según pasaba. Seguramente, les di un buen susto y quizá un gatillazo, pero se lo tienen merecido. El carril bici por la noche es mío, son mis dominios y nadie me toca las narices.

Y apenas llevaba 30 minutos.  La noche prometía ser memorable.

 

Llegue a Fuencarral y tome el anillo verde que me llevaría hasta la Casa de Campo. Todo cuesta abajo y a buena velocidad y con buena iluminación, excepto un tramo de 100 metros poco antes del desvío hacia El Pardo. En ese tramo, hay una especie de parque junto al carril. Bien, menudo fiestorro tenían allí montado unos cuantos.  Literalmente, habían arrancado los bolardos que impiden a los coches entrar allí y habían metido cinco coches.  La música a tope, el alcohol por todas partes (dudo que estuvieran brindando con gaseosa) y algunos bailando encima de los coches.

 

Ni que decir tiene que al pasar yo por allí, me dijeron de todo menos guapo, vamos que se rieron de mi, pero creo que fue al revés. Me reí yo de ellos, por su triste vida, su borracha vida y su poca personalidad. Qué pena dan.

 

 

Bien, el resto del camino hasta la Casa de Campo sin problemas, pero tocaba atravesar la casa de campo para poder dar la vuelta en condiciones. Eso significaba que me tocaba atravesar el “paseo de las amigas”, es decir, unos 150 metros donde 25-30 señoritas están…………haciendo amigos.

 

Estaba yo llegando allí, con mi foco a plena potencia, cuando de repente me adelantan 4-5 lecheras de la policía. Se paran en medio de este paseo y como “Los Hombres de Harrelson”, empezaron a salir policías con el traje de antidisturbios. 

 

Se liaron a palos con estas señoritas y en cinco minutos quedo aquello despejado, con todas las señoritas en los furgones y detenidas. Acaba de presenciar una redada. Estaba con la boca abierta.  Apenas llevaba 1h 15’ y había visto ya de todo.

 

 

Ahora tocaba volver.

 

Salí de la Casa de Campo y el primer tramo que hay es un trozo de carril que va paralelo al rio y junto a la valla del  Club de Puerta de Hierro, este tramo a oscuras da un yuyu que no veas (creerme, lo he hecho a oscuras) pero ahora está totalmente iluminado. Es un trayecto de 15 minutos, donde no ves a nadie, excepto a pleno jabalí en medio del carril.

 

Menudo bicho me encontré, jamás había visto uno ni tan grande ni tan cerca, me deje media rueda derrapando para no tragármelo, ya que estaba a la salida de una curva.  Ni que decir tiene, que el susto que me di fue tremendo, y el pobre bicho también se llevo lo suyo, ya que empezó a correr en dirección contraria. Trate, menuda idea la mía, de hacerle una foto con el móvil así que le seguí, y así estuvimos cerca de 10 minutos, hasta que por cierto agujero en la valla del Club de Puerta de Hierro desapareció de mi vista.

 

 

 

Pasara lo que pasara hasta casa, estaba siendo una noche memorable. Entrenar, estaba entrenando poco,  pero lo que estaba viviendo era tremendo.

 

Y aun me tocaba todo el tramo del anillo verde, es decir, me tocaba volver a pasar por al lado de los borrachos del fiestorro.  Me parece que me tocaba serie en subida y con plato metido, no quería mas sustos y así fue, yo creo que ya estaban tan borrachos o colocados que ni se dieron cuenta que pasaba, aunque la subida esa de 200 metros con el 53x19 fue tremenda, llegue arriba que me caía del mareo que tenia por el esfuerzo.

 

Pero aun quedaba lo último de esa noche. Ya llegando a Tres Cantos, hay una zona de El Pardo que raya con el carril bici, y alguna vez me he encontrado jabalíes, pero una manada de 7-8 con 3-4 jabatos………jamás.  En este caso, tocaba pararse, apagar las luces y quedarse lo más quieto posible, hasta que se fueran, como así fue, pero es que fueron 10 minutos parado a 15 metros de estos bichos, y además, no tenia alternativas, tenía que pasar por ahí sí o si…………..

 

 

Afortunadamente, se fueron sin mayores complicaciones y pude llegar a mi casa pasada la una de la mañana de una sola pieza. Eso sí, pensado……………..”Jó, que noche”.

 

Hasta la próxima (que ya veréis ya……….)

 

PD : Este es mi primer post vía publicación mail, si no se ve bien……….darme tiempo para arreglarlo.

3 comentarios:

Domingo Giménez dijo...

Qué ganas tenía de volver a leerte ;)

Una excursión de lo más interesante. Por cierto, se lee perfectamente.

Otro murciélago dijo...

Vaya salida!!!!

Espero que la próxima que tengamos ocasión de compartir sea más normalita.....

David

SMM dijo...

Domingo : Muchas gracias hombre. Fue divertido la verdad.

David : Ojala sea asi.

Gracias por vuestros comentarios.