lunes, 10 de diciembre de 2018

Carrera : CX Navalafuente

Carrera : CX Navalafuente
Lugar : Navalafuente (Madrid)
Fecha : 9 de Diciembre de de 2018

Hasta aqui hemos llegado en 2018.

Ayer domingo 9 de Diciembre en la localidad madrileña de la Sierra de Guadarrama Navalafuente, acogía la décima prueba de la Copa de Madrid de Ciclocrós 2018-2019, y que celebraba la 4a edición en esta localidad después de su traslado desde Daganzo hace ya 5 años.

Prueba que he corrido las 4 ediciones y he visto la evolución del circuito en estos 4 años. Hemos pasado de tener un circuito muy corto en una campa con multitud de curvas de 180 grados en apenas una pequeña finca a tener un circuito largo, con alguna zona muy técnica, otras zonas de ir con cuidado, otras zonas de echarle pelotas y otras zonas de tener gas. Se podría decir que un circuito completo y duro. Para mi gusto, sin ser de los mejores este año pero muy buen apañado por Araque y compañía.

Ni que decir tiene, que siguiendo la tónica habitual en mí, me presente allí con el tiempo suficiente como para finiquitar la inscripción y luego darme unas vueltas por el circuito, concretamente 3 y darme cuenta que el "repecho del fondo" de unos 250 metros, iba a sufrir lo mío, porque ya en el calentamiento y sin apretar, directamente el corazón se me disparaba a las 160 de pulso, y eso era mal augurio. Si a eso le sumamos, que en la campa final antes de meta, en una de las vueltas de reconocimiento, en una vuelta me di un buen piñazo, pues ya teníamos los ingredientes necesarios para tener la sensación de que hoy no iba a ser mi día (la verdad, que como toda la temporada de cx, para que nos vamos a engañar). Y además, el cambio de la caída se descentro algo con lo que los 2 piñones más grandes no los podía poner, porque la cadena me la escupía por arriba y se me encajaba con los radios bloqueando la rueda. Coctel explosivo.



Así que mi idea era tratar de hacerlo como en Coslada, donde no me doblaron y vi algo de "brotes verdes", pero iba a ser difícil, el circuito era rápido y duros, y cuando supe que tendríamos que dar 6 vueltas, me temía que en la 5a podría estar en el alambre.

Además, la salida en cuesta abajo, con la curva y contracurva del polideportivo, con las escaleras del colegio y el cambio de campa/asfalto en apenas 200 metros, invitaba a pensarse muy mucho el jugársela de salida, así que cuando se dio el pitido de salida, como que me lo tome con calma, más que nada por que íbamos a acabar todos apelotonados en el mismo sitio y no me juego nada. Por lo que pasado ese tramo el último, decidí ponerme a mi ritmo sin ahogarme, sin agobiarme y no me fue mal la verdad, ya que en la primera vuelta pase a 7 corredores.



Las sensaciones era magnificas, y de hecho al pasar por meta, el speaker German Rodríguez canto mi nombre incluso diciendo que se notaba que iba mucho mejor que en carreras anteriores, de hecho tenia a golpe de pedal a un grupito de unos 6-7 corredores.

Ya en la segunda vuelta, la primera parte no la hice mal, abrí un pequeño hueco con los que venían detrás de mí y me daba esperanzas de pensar que había roto con los de atrás y podría intentar ir más para adelante.



Pero me di de bruces con la realidad, comencé la subida y ya desde abajo iba súper atrancado por los problemas mecánicos que tenía con el piñón, esto hizo que el corazón se me saliera directamente por la boca, ya que me fui a las 175 de pulso y además toda la ventaja que sacaba a los de atrás, se esfumara, me pasaran y me dejaran para el arrastre.

Luego bajando, como que visto lo visto, no era plan de jugársela, por lo que mi idea de inicial de ir para adelante, se iba directamente a la mierda. A partir de ese momento, deje de competir. Es triste reconocerlo, pero así fue, me rendí, mi cuerpo y mi cabeza dijeron que hasta aquí hemos llegado.



Termine la segunda vuelta tocado, y la tercera simplemente no iba. Me atascaba en todos los repechos, entraba pasado en todas las curvas, iba simplemente cruzado y de repente, me pasan 2 juveniles que venían como cohetes. Y justo de nuevo en la subida, en la que se convertía en un auténtico vía crucis, otro juvenil más.  Pude completar esta vuelta, pero ya justo al empezar la cuarta, me doblaba Iván Martínez de Salchi que iba como un cohete.

Poco después Rebollo, y luego otro, y otro y otro..............levante el pie descaradamente, me deje ir, y cuando pase por meta (me tocaba hacer la quinta vuelta), me baje. Abandone. Lo deje. Me rendí.



Hasta aquí hemos llegado este año en el ciclocrós, a falta de una prueba para terminar la Copa y hacer pleno. Mira que me gusta el ciclocrós, pero cuando no salen las cosas, el cuerpo no te responde, y además, intentas pasarlo bien pero por unas cosas u otras esto tampoco pasa, es momento de parar, resetearte y olvidarte de esto una temporada.

Y ahora toca pensar en la carretera, donde seguramente competiré poco en carretera master, pero tengo el objetivo de ir a unas cuantas marchas duras, bonitas y largas, y eso si me motiva.

De momento en Abril empezamos con la de Ocaña, en Mayo con la Iñigo Cuesta, en Junio con la Irati Xtrem (ya estoy apuntado) , en julio la Pyrenne o alguna similar y en Agosto La Purito (vamos a por el 4o intento). Y entre medias, lo que surja.

En fin, nos vemos en 2019. Aprovecho para desearos Felices Fiestas, Feliz Navidad y Feliz Año 2019.


Hasta la próxima.

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